Suda el verano aromas de otoño. Lo sueña bañándose en el mar, vistiendo un sol de oro.
Es la suave brisa mensajera de membrillo, huele a azúcar,
trigueño su color,
fruto de vida exigua.
Trabajado, dura desde septiembre a una Navidad segura.
Silencio en la hora tranquila,
de mesa recogida y duermevela de hartura.
Me despido de mi mar, mi cielo y mi alegría.
Me despido de mi terraza con vistas.
Del pueblo cercano que susurra sus risas,
me envuelve en su encanto y,
sus historias van a la par de las mías.
Adios a Neptuno que me abraza en mi búsqueda.
Me lleva en su sal mecida como una niña,
me transporta en su magia,
floto en una densidad que me ayuda.
Soy sirena, moviéndose con desenvoltura.
No pesa la cadena que me esclaviza.
Recibiré mi ¡hola!
Se abre el hogar de mi vida.
La llave en el cerrojo, el ojo que me cuida.
Sonreiré a tu abrazo,
cálido mirar en mi Almazora querida.
El pueblo de mi cuna, la gente por siempre querida.
¡Adios a mi verano!
¡Hola a mi vida!
Claudia Ballester Grifo.
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