Hola, compañero, fiel amigo.
Aventura de día con recorrido,
brillante promesa de un amor urdido.
Sol liviano buscando mis cosquillas para reír tu vida y hacerla una conmigo.
Disfrutando del abrazo de un cálido beso y un azul espasmo.
De la brisa del viento calando en mi Puerto,
escuchando silencios que son poesía en rojo de adviento.
Deshaciendo mi agua en vapor por tu fuego.
Mirando tu espejo, laguna tranquila de febril tormento.
Hola a la vida que mide mis pasos y alucina mi concierto.
Se eleva la loa en melodía abierta, rasgando la lira su cuerda agónica.
Se suma el negro de copa, tecleando al piano con cola de blanca y pedal de soslayo.
Silencio en el ritmo e impás de acorde afinado.
Se cuela la brisa y el encanto sella su abanico dorado.
No dudes y sueña, el conejo de una chistera o la honda caída de Alicia en su país de las maravillas.
Duerme el árbol de frondoso verde un tronco leñoso de nudos viejos.
Él avisa de sapiencia y sentido mientras las hierbas bajas alimentan el pudor de un romance nacido.
Duerme un día despierto y sueña el color de la noche que de gala te viste.
Baila muy pegado a tu disfrute y siente con la piel lo que los ojos no perciben.
Atento a tus sentimientos,
bendito día con el que amanecíste.
Claudia Ballester Grifo.
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