Quiero ser el viento que se desliza por tu cabello, besando tus rizos,
acariciando tu pelo.
Quiero ser el sol que bebe tus besos,
disfruta de tu boca,
guayaba de mi tormento.
Quiero ser la luz de esos ojos que me miran,
hermosos como un lucero en una noche sin luna.
Quiero ser fantasia para cubrir tus sueños de mil maravillas.
Me pierdo en un amor loco sin tiempo.
Vivir a tu lado por solo un momento,
retazos de aguja robados a Cronos,
suspiros de espacio,
anhelando tu cielo.
Lento paso de mieles e incienso,
a vista de pájaro un punto pequeño.
Se me escapa la vida
de tanto admirarla y sentirla.
Se me escapa... Cincelando un nuevo encuentro.
Encuentro en tu abrazo un oasis que me aleja los miedos,
acuna los silencios que destilan mis ojos,
atiende los pesares del dolor y el desconcierto.
Son tus palabras rocio en el calor abrupto del desierto,
suaves y justas, arrullo de mi jadeo.
Soy para ti la luna que riela en el mar de tus noches.
Suave y aterciopelada,
seda a tu tacto, mermelada.
Soy tu risa y la ironia de tu mirada,
la luz de una inteligencía que desafia y atrapa.
Llega hasta tu amor el aroma de mi rosa blanca,
te pellizca el alma y tu corazón alborota.
Soy tu vida y tu historia.
Esa niña que te sedujo,
esa... que miras confitada.
Soy tu pluma, la madre de tus hijas,
una soñadora.
La chispa de vida que te hace reír a carcajadas.
Claudia Ballester Grifo

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