Tengo el alma vacía.
Mueren países hermanos de negligencia y abulía.
Se aparca a los crónicos,
se silencia las salas de diálisis,
apagando su pulso,
bajando la persiana de la vida.
Se me fue el espíritu de tanta ignominia.
No puedo creer este absurdo
de mentiras.
¿Quién nos cuida?
Países hermanos matan a sus crónicos sin respuesta ni morfina.
Con la excusa del COVID,
mueren y mueren, se sesgan las flores,
caldo de verduras.
¿Quién se salva?
De barrida se llevan a los crónicos, oncológicos y ancianidad olvidada y desatendida.
No hay lágrimas que alivien este tormento.
Los torquemadas sentenciando
el desespero de almas vulnerables
alzando al cielo su angustia.
Llueve la noticia gotas de fuego.
Nos trae el viento aroma de incienso.
Vergüenza de políticos que arruinan a su pueblo,
matan a sus hijos y se llevan la experiencia y el tesoro de años de sueños.
Vergüenza y miedo... Mucho miedo.
Claudia Ballester Grifo

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