jueves, 21 de noviembre de 2019

SIN TIEMPO.
Todos envejecemos ante el espejo. La oxidación marca las arrugas y el colágeno se disuelve.
El cuerpo cambia y se pierde la lozanía de la juventud. Caminamos inexorablemente por el via crucis de la vida y nos enriquecemos con la experiencia adquirida.
Las canas dan luz al óvalo de nuestra cara y la sonrisa se ablanda con labios más finos.
Las manos enlazadas del amor nos mantienen en paso seguro y avalan vuelos de tranquilidad y sosiego.
Me gusta reflejarme en ojos amados y ellos me devuelven un brillo y una vida que es la que me abriga todas las mañanas.
Me gusta ser el espejo donde el foco de mi amor se refleje sin miedo.
El cuerpo es el templo del alma y esta se alza bella por todos los tiempos.
Dos cuerpos evolucionando. 🌹
Claudia Ballester Grifo
Fotografía de mi álbum


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