EDUQUEMOS EN VALORES.
Era solo una niña de 8 veranos.
El sol entraba en sus ojos y
la nieve en polvo dibujaba
su sonrisa.
Era solo una niña de 8 veranos.
Su pelo castaño caía en rebeldes bucles,
acariciando la fresa de sus labios.
Corría resuelta y libre por
un mundo de fantasía.
Con el rumor de las olas
abrazando su almohada
cuando dormía.
Azahar en los huertos,
caracolas bruñidas,
un espejismo de ensueño,
de arena y parque,
de infancia y risas.
Tenía solo 8 años y enamorada
de la vida, de la ilusión y
la aventura.
Amiga de sus amigos,
ingenua, atrevida.
Resuelta en un mundo
de empeños y de valía.
La llegada de unos primos,
extraños para ella,
familia de su amigo querido.
Ciénaga la hora en el barrizal
del olvido.
La cogieron los mayores
la desnudó el más niño.
Entró el huracán en su inocencia,
Se defendió con todo su brío.
La vergüenza y el miedo
llegó después con la soledad
de jugar con chicos.
Claudia Ballester Grifo

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