viernes, 22 de noviembre de 2019

LA SOLEDAD DE LOS SUPERDOTADOS.
Ese es el problema. No hay tiempo para los hijos. Vivimos en una sociedad de prisas y exigencias. Lo queremos todo y ya. ¿Dónde está el proceso de  reflexión y maduración?
Las emociones van y vuelven y nos conforman. Unas veces nos acarician y otras veces nos sentimos repelidos.
La soledad del adolescente en general se convierte en discriminación en la alta capacidad. El miedo a lo diferente y la desconfianza nos labra el camino de sufrimiento y vacío.
Si pudiéramos trabajar desde casa la confianza y la autoestima tendríamos un recorrido importante a nuestro favor. Se trabajan los valores en escuela. Se tiende la mano a las diferencias, pero en este camino hay tropiezos y caídas. Enseñemos a nuestros hijos a levantarse. Resiliencia y valor. Hagamos hombres y mujeres felices porque conocen su objetivo y han logrado trazar su meta.
Claudia Ballester Grifo

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