viernes, 1 de noviembre de 2019

ESTAMOS EN UNO.
No tengo miedo.
Visualizo flores rojas
cuando el calambrazo
del dolor me aprieta hondo.
Huelo su aroma a dulce,
se posiciona en la pituitaria,
relaja la tensión del temblor
y el sudario de frío intenso,
en gotas peladas,
en cascada se precipita
 por el rostro.

Se agrandan los ojos,
llueven las ojeras,
se afianzan las dunas
de estéril desierto,
corriendo el rimel
con rocío de gotas,
momificando el polvo
del tiempo en las manecillas
perdidas de la nada.

Se cierra el eco del habla,
se seca la turgencia
de la fresa,
se arañan los surcos
del alma.
Se profundiza en la
niebla de esa humedad
que cala en los huesos,
que despierta la mente
y levanta en himno
de los que sufriendo
no pierden la esperanza.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario