domingo, 3 de noviembre de 2019

LAIA.
Te aprieta la boca del estómago.
Se siente y estremece.
Se ensaliva el sabor de
la admiración y del querer.
Se mira con pupila
dilatada en la onda
oscura que marca la
adolescencia y que esconde
la mirada de la protección,
del miedo a perder.

Falda a tablas, coletas
de almizcle y miel.
Lazos de raso,
brillos del ayer.

Manos de luna,
prolongación de su luz
en uñas de gel.
Graciosa y menuda,
ágil bailarina de cascabel.
Tibieza de mirada,
varita de hada,
mil estrellas anudadas
a sus pies.

Vuela margarita,
arranca tus raíces,
suelta tu polen
y vuelve a arraigar en
tu mundo de sueños
y princesas,
refugio de tu risa,
de tu verdad,
de ese mundo rico
que aporta tu naturalidad,
ese andar característico
con rizos de mujer.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro.

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