POR QUÉ?
Agoniza el ruiseñor
sus notas más agudas,
sus ojos al cielo
describiendo toda una vida.
Tiño de sangre mis palabras
nacidas,
me cuesta un mundo parirlas.
Cimbra el dolor cada tocadura,
las medidas cincelando
la figura más fina.
La ilusión cabalga oliendo
verde,
galopando a pelo,
en contacto con el pulso
y el dia.
Me arrancan del seno
cada criatura.
Regalo la placenta y el primer
lloro de mi criatura.
Me doy entera,
en desgarro y a carne viva.
Me doy, señores,
no hay justicia.
Mis letras no se pagan
porque las paga quien las
produce, aunque le vaya
el último aliento,
la vida.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.

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