LA NORIA DEL ALMA.
Carlota jugaba en el patio de su casa en Benicàssim. Su grácil figurilla de 6 años se confundía con las figuras de hadas y duendes que acotaban el recinto del jardín.
Vivía con sus abuelos maternos ya que sus padres sufrieron un accidente yendo los tres en el coche. Solo se salvó ella que iba en su sillita en la parte de atrás.
Matilde llamó a la niña para que se lavara las manos para comer. Su nieta le recordaba mucho a su hija. Los mismos rizos tornasolados, rubia con el dorado del sol. El aguamarina de sus ojos convertía su mirada en un lago cristalino donde podías nadar hasta perderte. Con el delantal se enjugó la lágrima que, incauta, resbalaba por la mejilla perdida en sus recuerdos. Carlota adoraba a su abuela, pero Mario era su debilidad. El abuelo la esperaba sentado en su silla de ruedas. Un ictus le había robado la autonomía de su cuerpo. Matilde se ocupaba de los dos y no pasaban apuros económicos porque tanto abuelo como nieta cobraban una buena pensión.
La niña disfrutaba de sus espaguetis a la carbonara. A la abuela le salían genial. Le gustaba dar de comer a su abuelo mientras lo hacía ella.
Matilde oyó el timbre de la puerta. Era de noche y se precipitó a la escalera. Un presentimiento le secaba la garganta. Al abrir se encontró con dos uniformes de policía y entre ellos su nieta de tres años. La hicieron sentar para contarle la historia.
Un coche que llevaba la dirección equivocada se estrelló sobre el de la familia a más de 120 km/h. Los tres saltaron con el coche dando vueltas y cayeron sobre un terraplén rompiendo el guardamiedos de seguridad. Los padres murieron en el acto y encontraron a la niña andando por el arcén de la carretera. Iba descalza y con la ropa estrajada. Sabían la dirección por la identificación de los padres. La niña no hablaba.
El abuelo dormía profundamente. Se había acostado con una tremenda jaqueca y el calmante que le había dado su mujer le dejó cao. A los pies de la cama una imagen amada le hablaba en susurros sin apenas despegar los labios. Le pedía que cuidara de su niña,de la que no se había podido despedir. Se sentía confundida y atrapada por una luz que la mantenia alejada de todo lo que sentía como suyo. No quería ir a la luz. Su marido se acercó para reclamarla. Llevaba el volante clavado en el pecho y le faltaba media cara. Irían los dos cogidos de la mano.
Una sombra entró por la boca medio abierta del anciano mientras los espectros se alejaban. Agitó su cuerpo como si le atenazara una fuerte convulsión. Unos ojos rojos iluminaron la estancía. Y tal como se abrieron se cerraron como si no hubiera pasado nada. Para el médico el ictus estuvo claro.
Carlota le contaba un cuento a Mario. Matilde lo acostaba temprano y la niña disfrutaba de ese rato de intimidad mientras su abuela recogía la cocina.
Iba a 120km/h. La carretera era suya. Quería matar y morir sintiendo la victoría. La necesidad de sangre corría por sus venas. Era un muerto en vida, un vampiro. Lustros de polvo arrastrando ese cuerpo sarmientoso y espigado como una palmera. En el fuego de la explosión acabaría todo.
Pero, no. No hubo explosión. Sí un golpe fatal. El abuelo sonrió y con su mano derecha le pidió a su nieta que se acercara. La niña posó su cabecita sobre su pecho y Mario posó sus labios sobre su blanco y tierno cuello. Un chupito, un pequeño sorbo, no pretendía matarla.
Claudia Ballester Grifo
sábado, 30 de noviembre de 2019
viernes, 29 de noviembre de 2019
SOLO.
La lamparilla del comedor se reflejaba en el frío esmerilado de la ventana.
La calle se mostraba muda, refulgían las luces de Navidad sobre el asfalto vacío.
La avenida se deslizaba recta hasta entrar por la puerta del cementerio.
Solo era uno más entre los raros de las callejuelas del mundo. Una persona pequeñita, enjuta, de hombros buscando monedas y mirada escurridiza.
Sentado, acoplado en su sillón amigo. Acompañado por un libro de susurro y recogido. Crepitaba la leña a su izquierda y la llama formaba imágenes que danzaban por la estancia,creando esa maravillosa intimidad que queda, cuando huyes de la gente que te acobarda.
La chica corría por la avenida sola y horrorizada. Una manada de depredadores la perseguía. Lobos que aullaban atormentando las salidas de su alma. Hombres de la noche que olían su frescura y juventud.
El solitario lector se acercó a la ventana. Estaban sobre ella. Le habían dado caza. Muy cerca del cementerio, entre cipreses y maleza. En la fría oscuridad,
en el frío de la muerte, en la callada por respuesta.
Azarado primero, horrorizado después,
Coge el móvil y marca el número de emergencias.
-¿Diga?
-¡¡¡Por favor!!! Están violando a una mujer.
¡¡¡Corran!!!
-¿Diga?
-¿No me oye? ¡Dense prisa!
Un sudor frío recorrió su cuerpo. La ventana le devolvió su imagen. Un cuerpo yacía sobre el sillón, su libro en el suelo.
RING, RING,RING...
Claudia Ballester Grifo
La lamparilla del comedor se reflejaba en el frío esmerilado de la ventana.
La calle se mostraba muda, refulgían las luces de Navidad sobre el asfalto vacío.
La avenida se deslizaba recta hasta entrar por la puerta del cementerio.
Solo era uno más entre los raros de las callejuelas del mundo. Una persona pequeñita, enjuta, de hombros buscando monedas y mirada escurridiza.
Sentado, acoplado en su sillón amigo. Acompañado por un libro de susurro y recogido. Crepitaba la leña a su izquierda y la llama formaba imágenes que danzaban por la estancia,creando esa maravillosa intimidad que queda, cuando huyes de la gente que te acobarda.
La chica corría por la avenida sola y horrorizada. Una manada de depredadores la perseguía. Lobos que aullaban atormentando las salidas de su alma. Hombres de la noche que olían su frescura y juventud.
El solitario lector se acercó a la ventana. Estaban sobre ella. Le habían dado caza. Muy cerca del cementerio, entre cipreses y maleza. En la fría oscuridad,
en el frío de la muerte, en la callada por respuesta.
Azarado primero, horrorizado después,
Coge el móvil y marca el número de emergencias.
-¿Diga?
-¡¡¡Por favor!!! Están violando a una mujer.
¡¡¡Corran!!!
-¿Diga?
-¿No me oye? ¡Dense prisa!
Un sudor frío recorrió su cuerpo. La ventana le devolvió su imagen. Un cuerpo yacía sobre el sillón, su libro en el suelo.
RING, RING,RING...
Claudia Ballester Grifo
REFLEJO DE LUNA.
Esos ojos de madera clásica,
oscura y brillante.
Esa mirada de avellana tostada
que se aclara cuando
la ilumina la letra oculta,
sepultada a cal,
escondida en
el último cajón del alma.
En cada arruga siembras
cada nota que asfíxia tu garganta.
En tus finos labios
aprietas la sensibilidad
del dolor que corre como
una culebrilla por la espalda.
Me regalas tu sonrisa,
súplica velada.
Vuela tu ternura atrapando mi
empatia sobrada.
Me alcanzas en el camino
de noches de contención
y lágrimas sesgadas.
Levantas tu mano y en
giro de gitana,
riza la onda de un suspiro
alcanzando mi mano
que te abraza.
Juega la simpatía,
triquiñuelas de veteranas,
en la seda del sufrir
algodón de esperanza.
Se eleva la risa
como el canto de un ruiseñor,
que clavado en sus espinas
canta a la vida,
sin miedo al dolor.
Claudia Ballester Grifo
Esos ojos de madera clásica,
oscura y brillante.
Esa mirada de avellana tostada
que se aclara cuando
la ilumina la letra oculta,
sepultada a cal,
escondida en
el último cajón del alma.
En cada arruga siembras
cada nota que asfíxia tu garganta.
En tus finos labios
aprietas la sensibilidad
del dolor que corre como
una culebrilla por la espalda.
Me regalas tu sonrisa,
súplica velada.
Vuela tu ternura atrapando mi
empatia sobrada.
Me alcanzas en el camino
de noches de contención
y lágrimas sesgadas.
Levantas tu mano y en
giro de gitana,
riza la onda de un suspiro
alcanzando mi mano
que te abraza.
Juega la simpatía,
triquiñuelas de veteranas,
en la seda del sufrir
algodón de esperanza.
Se eleva la risa
como el canto de un ruiseñor,
que clavado en sus espinas
canta a la vida,
sin miedo al dolor.
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 27 de noviembre de 2019
EL ODIO LLUEVE.
Su estrella de rizos negros
le marcaba el rumbo
por la senda de la vida.
Dos luceros por botones
que alegraban esa carita de niña.
Baile al andar, deslizando
su frescura sobre una alfombra
de flores y una cucharadita
de ternura.
El cordón umbilical sella
6 primaveras de vientos
cálidos y mariposas
prendidas a su cabello.
De la mano del amor
cruza el muro, traspasa
la incomprensión,
se sumerge en el agua fría.
Se queja la herrumbre,
hiere la entrega de a
uno,
manos agenas que acogen
el fruto de otra semilla.
Llora la niña el tiro
en la nuca.
Cae la madre, los ojos
al cielo, en sus labios
una flor llamando a su hija.
Se destiñe la mezcla de color,
no hay sangre en el agua fría.
Es el odio el que nubla
un cielo atormentado y
llueve agua para ser
bebida.
Claudia Ballester Grifo
Su estrella de rizos negros
le marcaba el rumbo
por la senda de la vida.
Dos luceros por botones
que alegraban esa carita de niña.
Baile al andar, deslizando
su frescura sobre una alfombra
de flores y una cucharadita
de ternura.
El cordón umbilical sella
6 primaveras de vientos
cálidos y mariposas
prendidas a su cabello.
De la mano del amor
cruza el muro, traspasa
la incomprensión,
se sumerge en el agua fría.
Se queja la herrumbre,
hiere la entrega de a
uno,
manos agenas que acogen
el fruto de otra semilla.
Llora la niña el tiro
en la nuca.
Cae la madre, los ojos
al cielo, en sus labios
una flor llamando a su hija.
Se destiñe la mezcla de color,
no hay sangre en el agua fría.
Es el odio el que nubla
un cielo atormentado y
llueve agua para ser
bebida.
Claudia Ballester Grifo
EDUQUEMOS EN VALORES.
Era solo una niña de 8 veranos.
El sol entraba en sus ojos y
la nieve en polvo dibujaba
su sonrisa.
Era solo una niña de 8 veranos.
Su pelo castaño caía en rebeldes bucles,
acariciando la fresa de sus labios.
Corría resuelta y libre por
un mundo de fantasía.
Con el rumor de las olas
abrazando su almohada
cuando dormía.
Azahar en los huertos,
caracolas bruñidas,
un espejismo de ensueño,
de arena y parque,
de infancia y risas.
Tenía solo 8 años y enamorada
de la vida, de la ilusión y
la aventura.
Amiga de sus amigos,
ingenua, atrevida.
Resuelta en un mundo
de empeños y de valía.
La llegada de unos primos,
extraños para ella,
familia de su amigo querido.
Ciénaga la hora en el barrizal
del olvido.
La cogieron los mayores
la desnudó el más niño.
Entró el huracán en su inocencia,
Se defendió con todo su brío.
La vergüenza y el miedo
llegó después con la soledad
de jugar con chicos.
Claudia Ballester Grifo
Era solo una niña de 8 veranos.
El sol entraba en sus ojos y
la nieve en polvo dibujaba
su sonrisa.
Era solo una niña de 8 veranos.
Su pelo castaño caía en rebeldes bucles,
acariciando la fresa de sus labios.
Corría resuelta y libre por
un mundo de fantasía.
Con el rumor de las olas
abrazando su almohada
cuando dormía.
Azahar en los huertos,
caracolas bruñidas,
un espejismo de ensueño,
de arena y parque,
de infancia y risas.
Tenía solo 8 años y enamorada
de la vida, de la ilusión y
la aventura.
Amiga de sus amigos,
ingenua, atrevida.
Resuelta en un mundo
de empeños y de valía.
La llegada de unos primos,
extraños para ella,
familia de su amigo querido.
Ciénaga la hora en el barrizal
del olvido.
La cogieron los mayores
la desnudó el más niño.
Entró el huracán en su inocencia,
Se defendió con todo su brío.
La vergüenza y el miedo
llegó después con la soledad
de jugar con chicos.
Claudia Ballester Grifo
MUJER.
Quisiera pasar de puntillas por la vida con el céfiro empujando mi idea.
Quisiera sembrar de poesia las miradas trémulas de mentira llena.
Quisiera que mi alma de mujer, de hija, de madre, de hermana... Se impusiera a la manipulación del ente de mujer en política embustera.
Quisiera que se me escuchara con el timbre de voz adecuado y en el lugar exacto, en mi silla de ruedas.
Quisiera ser el tilo que templa los nervios y aclara el espíritu. La flor de azahar que expande los pulmones y abre la ventana que oxigena la sangre.
Quisiera ser espectro que rima su existencia en oídos sensibles a la blancura de la madreperla.
Quisiera ser la nota que deslumbra la ceguera y apunta con su dibujo la venda del que viendo solo traza lo que le muestran.
Quisiera ser océano para cantar con sus sirenas y en un barco de flores ofrecer a mis reinas el sol, la luna y las estrellas.
Quisiera ser poeta para entregar mi verdad, la ilusión y ese soplo de vida que da el amor.
Claudia Ballester Grifo
Quisiera pasar de puntillas por la vida con el céfiro empujando mi idea.
Quisiera sembrar de poesia las miradas trémulas de mentira llena.
Quisiera que mi alma de mujer, de hija, de madre, de hermana... Se impusiera a la manipulación del ente de mujer en política embustera.
Quisiera que se me escuchara con el timbre de voz adecuado y en el lugar exacto, en mi silla de ruedas.
Quisiera ser el tilo que templa los nervios y aclara el espíritu. La flor de azahar que expande los pulmones y abre la ventana que oxigena la sangre.
Quisiera ser espectro que rima su existencia en oídos sensibles a la blancura de la madreperla.
Quisiera ser la nota que deslumbra la ceguera y apunta con su dibujo la venda del que viendo solo traza lo que le muestran.
Quisiera ser océano para cantar con sus sirenas y en un barco de flores ofrecer a mis reinas el sol, la luna y las estrellas.
Quisiera ser poeta para entregar mi verdad, la ilusión y ese soplo de vida que da el amor.
Claudia Ballester Grifo
martes, 26 de noviembre de 2019
UNA CON LA VIDA.
Déjame que baile con zapatillas
de seda,
con punta de bailarina,
en equilibrios de princesa.
Déjame que corra sobre
hierba fresca,
esquivando amapolas,
persiguiendo mariposas.
Déjame que huela el aire
hilvanado de libertad y simpatía,
donde el sol acaricie mis
huesos,
el blanco semblante
de mis días.
Déjame llorar mares y
beber vientos,
hacer nidos en las lomas
del cielo.
Sentir lo que veo
sin que el gris del dolor
mitigue mi sueño.
Permíteme,por una vez,
besar las huellas de
mi silla.
Permite que olvide mordaza
y nudos,
vendas y lastre que me ahogan
y asfixian.
Permite que vuele,
que sea una con la luz
de mi vida.
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
Déjame que baile con zapatillas
de seda,
con punta de bailarina,
en equilibrios de princesa.
Déjame que corra sobre
hierba fresca,
esquivando amapolas,
persiguiendo mariposas.
Déjame que huela el aire
hilvanado de libertad y simpatía,
donde el sol acaricie mis
huesos,
el blanco semblante
de mis días.
Déjame llorar mares y
beber vientos,
hacer nidos en las lomas
del cielo.
Sentir lo que veo
sin que el gris del dolor
mitigue mi sueño.
Permíteme,por una vez,
besar las huellas de
mi silla.
Permite que olvide mordaza
y nudos,
vendas y lastre que me ahogan
y asfixian.
Permite que vuele,
que sea una con la luz
de mi vida.
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
EL NUDO.
Con todos mis respetos y comprensión
a las mentes sufrientes y obcecadas.
A esas almas desvencijadas que
no han encontrado apoyo ni espejo
en el que reflejarse.
Almas cándidas que no habéis tenido
redaños a formaros unos principios.
Almas negras que buscando un alivio os
metéis en el lodo y arrastráis el alma mater que,
al intentar salvaros, por su amor en agonia muere.
Frustrados del mundo, de rodillas
y las manos atadas a la espalda.
Matáis a la madre de vuestros hijos,
no hay infierno donde purgar tal pena.
Mentes obtusas y cenicientas.
Sudor rancio del que se crece del dominio,
malos cuernos les preceden.
Con todos mis respetos a las hienas,
los córnidos y los astados.
Claudia Ballester Grifo
Con todos mis respetos y comprensión
a las mentes sufrientes y obcecadas.
A esas almas desvencijadas que
no han encontrado apoyo ni espejo
en el que reflejarse.
Almas cándidas que no habéis tenido
redaños a formaros unos principios.
Almas negras que buscando un alivio os
metéis en el lodo y arrastráis el alma mater que,
al intentar salvaros, por su amor en agonia muere.
Frustrados del mundo, de rodillas
y las manos atadas a la espalda.
Matáis a la madre de vuestros hijos,
no hay infierno donde purgar tal pena.
Mentes obtusas y cenicientas.
Sudor rancio del que se crece del dominio,
malos cuernos les preceden.
Con todos mis respetos a las hienas,
los córnidos y los astados.
Claudia Ballester Grifo
MI SENTIDO.
Amo la luz que se filtra por
la rendija de la ventana.
Suena a cascabel de risa de niño,
a golosina de fresa,
limón mentolada.
Amo el relámpago de tu idea
cuando atraviesa el armazón de
mi mirada. Esos tiznes de azabache
con canela y vainilla
que se derriten en mi boca,
con la luz de tu candela.
Amo el calor de tus manos,
el sentir de tu presencia
en la ausencia.
Tu voz pegada a mi oído,
música de los 60 que me enerva.
Amo tu sonrisa borde,
tu humor inventado y reído
más que hablado.
Amo tu desvergüenza y
descaro en esos ojos que
me pierden nadando
en el océano.
Amo tu idea, tu esencia y
el caramelo de tu inocencia.
Cada poro que respiras,
cada dia que inventas.
Los colores que me inspiras,
la belleza que reflejas.
Amo el amor.
Mi vida la escribes y yo
danzo en tus bordes,
dando sentido a la
magia que despliegas.
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
Amo la luz que se filtra por
la rendija de la ventana.
Suena a cascabel de risa de niño,
a golosina de fresa,
limón mentolada.
Amo el relámpago de tu idea
cuando atraviesa el armazón de
mi mirada. Esos tiznes de azabache
con canela y vainilla
que se derriten en mi boca,
con la luz de tu candela.
Amo el calor de tus manos,
el sentir de tu presencia
en la ausencia.
Tu voz pegada a mi oído,
música de los 60 que me enerva.
Amo tu sonrisa borde,
tu humor inventado y reído
más que hablado.
Amo tu desvergüenza y
descaro en esos ojos que
me pierden nadando
en el océano.
Amo tu idea, tu esencia y
el caramelo de tu inocencia.
Cada poro que respiras,
cada dia que inventas.
Los colores que me inspiras,
la belleza que reflejas.
Amo el amor.
Mi vida la escribes y yo
danzo en tus bordes,
dando sentido a la
magia que despliegas.
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
A DIOS LE PIDO.
Buscas de mi sangre sacar las migajas que alimenten tu sed de protagonismo.
Buscar hallar en el escarnio la ventaja que no puedes ganar con tus maneras.
Encuentras en una televisión manipulada mentiras repetidas que conforman unas ideas que se venden a patadas, a goleadas de apretón y falacia de hospital.
No me mires que me insultas. Espera, pero sí,dime. Quiero escucharlo de tu boca. Quiero oír el resumen que estruja tu mente de este tío vivo de mentira encubierta.
Quisiera llegar hasta las nubes y empoderar el instinto que me ahoga.
Atar la justicia que se destila en los corazones y,en ristra de algodón,
alzarla por el celeste claro de un dia calmo.
Apretados los dientes. Firmes los puños y contrito el ceño.
Dejemos que los colores se crucen en cálidos estanques, en retocados estucos para alabanza y gloria de la verdad y el buen hacer.
A Dios le pido, al que todo he de agradecer.
Claudia Ballester Grifo
Buscas de mi sangre sacar las migajas que alimenten tu sed de protagonismo.
Buscar hallar en el escarnio la ventaja que no puedes ganar con tus maneras.
Encuentras en una televisión manipulada mentiras repetidas que conforman unas ideas que se venden a patadas, a goleadas de apretón y falacia de hospital.
No me mires que me insultas. Espera, pero sí,dime. Quiero escucharlo de tu boca. Quiero oír el resumen que estruja tu mente de este tío vivo de mentira encubierta.
Quisiera llegar hasta las nubes y empoderar el instinto que me ahoga.
Atar la justicia que se destila en los corazones y,en ristra de algodón,
alzarla por el celeste claro de un dia calmo.
Apretados los dientes. Firmes los puños y contrito el ceño.
Dejemos que los colores se crucen en cálidos estanques, en retocados estucos para alabanza y gloria de la verdad y el buen hacer.
A Dios le pido, al que todo he de agradecer.
Claudia Ballester Grifo
AVISO NAVEGANTES.
Quiero sumergirme en ese rostro desconocido que me tiende su mano y me pide amistad.
Quiero creer que se me conoce por mi muro y que se puede establecer un puente amigo de aportación mutua.
No peco de ingenua, pero tal vez sí de buena fe. Hasta que se demuestre lo contrario mi voto de confianza y mis ganas de aportar y de que me sorprendan.
El tiempo es una arena que se desliza entre los dedos. De pequeños aparece eterno. De adolescentes ni reparamos en él y en la época adulta nos lo arrebatan de las manos, pasan los años como una exhalación.
El tiempo es oro para todos,un bien escaso que hay que manejar con inteligencia y buen hacer. Por favor no lo perdáis con halagos vanos y con citas de café.
El mundo virtual se gana con constancia y apego. Paciencia y en un compartir constante de admiración y aprecio. Las almas se conocen y presentan al intelecto. El sentimiento nace si hay química y se conoce al sujeto.
Por favor, no se me gana con ''cariño'' y ''guapa''. Se me gana con un corazón rico y una vida de intelecto. No me preguntéis qué tal para que yo tire del hilo. Ya sabéis que soy una mujer felizmente casada y de canitas al aire nada.
Con cariño,
Claudia Ballester Grifo
Quiero sumergirme en ese rostro desconocido que me tiende su mano y me pide amistad.
Quiero creer que se me conoce por mi muro y que se puede establecer un puente amigo de aportación mutua.
No peco de ingenua, pero tal vez sí de buena fe. Hasta que se demuestre lo contrario mi voto de confianza y mis ganas de aportar y de que me sorprendan.
El tiempo es una arena que se desliza entre los dedos. De pequeños aparece eterno. De adolescentes ni reparamos en él y en la época adulta nos lo arrebatan de las manos, pasan los años como una exhalación.
El tiempo es oro para todos,un bien escaso que hay que manejar con inteligencia y buen hacer. Por favor no lo perdáis con halagos vanos y con citas de café.
El mundo virtual se gana con constancia y apego. Paciencia y en un compartir constante de admiración y aprecio. Las almas se conocen y presentan al intelecto. El sentimiento nace si hay química y se conoce al sujeto.
Por favor, no se me gana con ''cariño'' y ''guapa''. Se me gana con un corazón rico y una vida de intelecto. No me preguntéis qué tal para que yo tire del hilo. Ya sabéis que soy una mujer felizmente casada y de canitas al aire nada.
Con cariño,
Claudia Ballester Grifo
lunes, 25 de noviembre de 2019
LA CAÑERÍA.
-¿Oiga?
Soy el fontanero del seguro. Hemos quedado a las 17h, pero he acabado antes.
Estoy en el portal de su casa.
Un ruido constante y vibrante resonaba en la casa. Venía del cuarto. Subo las escaleras del dúplex para intentar descubrir la procedencia del misterio.
Pongo la mano en el techo de la escalera. El ruido cede y empieza a salir agua a borbotones.
Mi hija coge una palangana para recibir el agua del reventón de la tubería.
Corro a pedir auxilio. Viene la vecina del cuarto, su marido y Juan del cuarto C.
La rotura es de mi tubería. Cierro el paso del agua y se hace la calma.
Me aconsejan llamar al seguro. Despido a mis vecinos agradecida.
En media hora tenía al fontanero en casa.
- Sí, claro suba.
Mi hija me dice adiós. Se va a la academia. Le digo que venga directa a casa cuando acabe para ayudarme.
El fontanero es un hombre rudo, parco en palabras. Le enseño el desastre.
La pared había cedido y se veían dos agujeros en la talla.
Empieza a picar tras proteger la barandilla de madera de la escalera. Le dejo solo mientras me pongo a hacer bicicleta estática y me sumerjo en la lectura de un libro digital.
Metida en el cruce de personajes de la historia, intentando comprender cómo se interconectan las mentes de los protagonistas alucino de...
Noto un golpe fuerte en la nuca. Me envuelve una oscuridad cada vez más profunda. Mientras me alejo en la nada mi último pensamiento es para mi hija de 13 años que está a punto de abrir con sus llaves la puerta de casa.
Claudia Ballester Grifo
-¿Oiga?
Soy el fontanero del seguro. Hemos quedado a las 17h, pero he acabado antes.
Estoy en el portal de su casa.
Un ruido constante y vibrante resonaba en la casa. Venía del cuarto. Subo las escaleras del dúplex para intentar descubrir la procedencia del misterio.
Pongo la mano en el techo de la escalera. El ruido cede y empieza a salir agua a borbotones.
Mi hija coge una palangana para recibir el agua del reventón de la tubería.
Corro a pedir auxilio. Viene la vecina del cuarto, su marido y Juan del cuarto C.
La rotura es de mi tubería. Cierro el paso del agua y se hace la calma.
Me aconsejan llamar al seguro. Despido a mis vecinos agradecida.
En media hora tenía al fontanero en casa.
- Sí, claro suba.
Mi hija me dice adiós. Se va a la academia. Le digo que venga directa a casa cuando acabe para ayudarme.
El fontanero es un hombre rudo, parco en palabras. Le enseño el desastre.
La pared había cedido y se veían dos agujeros en la talla.
Empieza a picar tras proteger la barandilla de madera de la escalera. Le dejo solo mientras me pongo a hacer bicicleta estática y me sumerjo en la lectura de un libro digital.
Metida en el cruce de personajes de la historia, intentando comprender cómo se interconectan las mentes de los protagonistas alucino de...
Noto un golpe fuerte en la nuca. Me envuelve una oscuridad cada vez más profunda. Mientras me alejo en la nada mi último pensamiento es para mi hija de 13 años que está a punto de abrir con sus llaves la puerta de casa.
Claudia Ballester Grifo
domingo, 24 de noviembre de 2019
AL VIENTO LE DIGO.
Yo confío en la juventud. Confío en el buen hacer en casa y en los lazos de cariño que ayudan a educar. Confío en que las horas que pasamos los padres pendientes de los excesos de tecnología dejen alguna huella más fructífera que unas marcadas ojeras.
La tecnología trae avances si somos selectivos. Ayudemos a nuestros hijos escuchando lo que les gusta y sus motivaciones. Dejemos que su creatividad alegre sus corazones y los nuestros. Hacer un buen uso de la tecnología es apostar a caballo ganador. Todo depende de las metas que se tracen.
La televisión es algo que muchos jóvenes han olvidado a no ser que se trate de Netflix. Si es verdad que he observado en niños de 9 años hablar de Gran Hermano o Salvame. Esto es algo que deben hacerse mirar los padres. A mí no se me ocurriría.
Claudia Ballester Grifo
Yo confío en la juventud. Confío en el buen hacer en casa y en los lazos de cariño que ayudan a educar. Confío en que las horas que pasamos los padres pendientes de los excesos de tecnología dejen alguna huella más fructífera que unas marcadas ojeras.
La tecnología trae avances si somos selectivos. Ayudemos a nuestros hijos escuchando lo que les gusta y sus motivaciones. Dejemos que su creatividad alegre sus corazones y los nuestros. Hacer un buen uso de la tecnología es apostar a caballo ganador. Todo depende de las metas que se tracen.
La televisión es algo que muchos jóvenes han olvidado a no ser que se trate de Netflix. Si es verdad que he observado en niños de 9 años hablar de Gran Hermano o Salvame. Esto es algo que deben hacerse mirar los padres. A mí no se me ocurriría.
Claudia Ballester Grifo
AGUJEROS DEL TIEMPO.
La claridad del dia besa mis párpados despertando mis sentidos de fina gasa.
El bostezo de la mañana encamina mis pasos vacilantes hacia el café con leche que me rescata del ayuno de la noche.
Una noche movida. Hablaba en ruso y sentía el frío de la Sibéria. Me rondaban ojos claros en la oscuridad cerrada y me veía sola y desamparada. Aceleraba mis pasos sin saber a dónde ir. No entendía. No lograba recordar dónde estaba mi casa.
El frío laceraba mi piel y hurgaba en cada orificio de mi cuerpo pugnando su entrada sin llamada. Envuelto mi pijama en una bata encarnada, mis pies silenciaban sus pasos con zapatillas destalonadas.
Dormía con mi marido, en mi casa, protegida y caliente oyendo el silencio rasgado del respirar de mis hijas. Recordaba lo cansada que me acosté, apretada contra el cuerpo caliente del compañero de cama. De pronto, el frío, la calle y una vida que me ha caído como un mazazo y que no quiero para nada.
Alguien me llama y Le entiendo perfectamente. Me mira con autosuficiencia y crueldad. Mi mente recorre las posibilidades con la rapidez de una idea. Intento localizarme, buscar referencias.
Acerca su enorme cuerpo al mio. Un aliento metálico roza mi garganta y la angustia del miedo me paraliza. Tiempos de Gulag. Empiezo a descubrir,en la oscuridad y el hielo, las pequeñas construcciones que encerraban a los condenados políticos a trabajos forzados. Pobres almas que arrastraban en su pena a toda la familia, incluyendo ancianos y niños.
Congelada, aterida, no entiendo nada. El cuerpo del policia cae encima de mi mientras un hilo de voz me sugiere que escape con ellos.
Estoy viviendo una escapada del Gulag. Dos familias arrastrando a cuatro niños en edades comprendidas entre tres a seis años. Van preparados y me pasan unas botas y un abrigo. Echamos a correr dejando al policía inconsciente.
Ha nevado recientemente y la nieve aun se siente blanda lo que relentiza la marcha.
Escucho ladridos de perros, se acercan luces... me despierta la caricia de un rayo de sol a través de mi ventana.
Claudia Ballester Grifo
La claridad del dia besa mis párpados despertando mis sentidos de fina gasa.
El bostezo de la mañana encamina mis pasos vacilantes hacia el café con leche que me rescata del ayuno de la noche.
Una noche movida. Hablaba en ruso y sentía el frío de la Sibéria. Me rondaban ojos claros en la oscuridad cerrada y me veía sola y desamparada. Aceleraba mis pasos sin saber a dónde ir. No entendía. No lograba recordar dónde estaba mi casa.
El frío laceraba mi piel y hurgaba en cada orificio de mi cuerpo pugnando su entrada sin llamada. Envuelto mi pijama en una bata encarnada, mis pies silenciaban sus pasos con zapatillas destalonadas.
Dormía con mi marido, en mi casa, protegida y caliente oyendo el silencio rasgado del respirar de mis hijas. Recordaba lo cansada que me acosté, apretada contra el cuerpo caliente del compañero de cama. De pronto, el frío, la calle y una vida que me ha caído como un mazazo y que no quiero para nada.
Alguien me llama y Le entiendo perfectamente. Me mira con autosuficiencia y crueldad. Mi mente recorre las posibilidades con la rapidez de una idea. Intento localizarme, buscar referencias.
Acerca su enorme cuerpo al mio. Un aliento metálico roza mi garganta y la angustia del miedo me paraliza. Tiempos de Gulag. Empiezo a descubrir,en la oscuridad y el hielo, las pequeñas construcciones que encerraban a los condenados políticos a trabajos forzados. Pobres almas que arrastraban en su pena a toda la familia, incluyendo ancianos y niños.
Congelada, aterida, no entiendo nada. El cuerpo del policia cae encima de mi mientras un hilo de voz me sugiere que escape con ellos.
Estoy viviendo una escapada del Gulag. Dos familias arrastrando a cuatro niños en edades comprendidas entre tres a seis años. Van preparados y me pasan unas botas y un abrigo. Echamos a correr dejando al policía inconsciente.
Ha nevado recientemente y la nieve aun se siente blanda lo que relentiza la marcha.
Escucho ladridos de perros, se acercan luces... me despierta la caricia de un rayo de sol a través de mi ventana.
Claudia Ballester Grifo
sábado, 23 de noviembre de 2019
AIRE.
Esa mirada del cielo cuando
hace guiños el sol en el blanco
de tu morada.
Ese correr del viento tirando
de los rizos que danzan
como señuelo de fantasia
desplegada.
Ese día que crece
con la música de una
naturaleza complacida
en su rebeldía y autosuficiencia.
Adolescente de solera,
caprichosa en sus devaneos,
versátil en sus logros.
Naturaleza salvaje y
entusiasta.
Llegará la noche y tal vez
la calma.
Dormirá el sueño con
alarde de templanza.
Volará la mariposa y
se desplegará el color de la belleza,
anidando en el cáliz de una
rosa abierta, silvestre
de campo,
ingenua y brillante como
diamante en bruto
que se salva.
Claudia Ballester Grifo
Esa mirada del cielo cuando
hace guiños el sol en el blanco
de tu morada.
Ese correr del viento tirando
de los rizos que danzan
como señuelo de fantasia
desplegada.
Ese día que crece
con la música de una
naturaleza complacida
en su rebeldía y autosuficiencia.
Adolescente de solera,
caprichosa en sus devaneos,
versátil en sus logros.
Naturaleza salvaje y
entusiasta.
Llegará la noche y tal vez
la calma.
Dormirá el sueño con
alarde de templanza.
Volará la mariposa y
se desplegará el color de la belleza,
anidando en el cáliz de una
rosa abierta, silvestre
de campo,
ingenua y brillante como
diamante en bruto
que se salva.
Claudia Ballester Grifo
viernes, 22 de noviembre de 2019
LA SOLEDAD DE LOS SUPERDOTADOS.
Ese es el problema. No hay tiempo para los hijos. Vivimos en una sociedad de prisas y exigencias. Lo queremos todo y ya. ¿Dónde está el proceso de reflexión y maduración?
Las emociones van y vuelven y nos conforman. Unas veces nos acarician y otras veces nos sentimos repelidos.
La soledad del adolescente en general se convierte en discriminación en la alta capacidad. El miedo a lo diferente y la desconfianza nos labra el camino de sufrimiento y vacío.
Si pudiéramos trabajar desde casa la confianza y la autoestima tendríamos un recorrido importante a nuestro favor. Se trabajan los valores en escuela. Se tiende la mano a las diferencias, pero en este camino hay tropiezos y caídas. Enseñemos a nuestros hijos a levantarse. Resiliencia y valor. Hagamos hombres y mujeres felices porque conocen su objetivo y han logrado trazar su meta.
Claudia Ballester Grifo
Ese es el problema. No hay tiempo para los hijos. Vivimos en una sociedad de prisas y exigencias. Lo queremos todo y ya. ¿Dónde está el proceso de reflexión y maduración?
Las emociones van y vuelven y nos conforman. Unas veces nos acarician y otras veces nos sentimos repelidos.
La soledad del adolescente en general se convierte en discriminación en la alta capacidad. El miedo a lo diferente y la desconfianza nos labra el camino de sufrimiento y vacío.
Si pudiéramos trabajar desde casa la confianza y la autoestima tendríamos un recorrido importante a nuestro favor. Se trabajan los valores en escuela. Se tiende la mano a las diferencias, pero en este camino hay tropiezos y caídas. Enseñemos a nuestros hijos a levantarse. Resiliencia y valor. Hagamos hombres y mujeres felices porque conocen su objetivo y han logrado trazar su meta.
Claudia Ballester Grifo
Biografia de José Luís Posa Lozano y presentación de ''Jardines descolgados'' Shemirramis.
Programa de Enrique Monferrer con mi colaboración. ''Momentos poéticos''.
José Luís Posa Lozano es un poeta natural de Barcelona. Nació en 1951 acariciando con una mano el cielo y arropado por la madre tierra. De espíritu rebelde, como responde a la inteligencia no entendida, creció con las rimas y leyendas de Bécquer abrazando su romanticismo.
Programa de Enrique Monferrer con mi colaboración. ''Momentos poéticos''.
José Luís Posa Lozano es un poeta natural de Barcelona. Nació en 1951 acariciando con una mano el cielo y arropado por la madre tierra. De espíritu rebelde, como responde a la inteligencia no entendida, creció con las rimas y leyendas de Bécquer abrazando su romanticismo.
Su espíritu humanista se irá conformando con su interés por la poesia social de Miguel Hernández y Celaya.
Poeta y amigo. Lo sigo desde hace cinco años que tuve la suerte de descubrir el Facebook. Su poesía me atrapó desde el minuto uno.
Sus palabras bailaban ante mis ojos con una cadencia inusitada. Cobraban vida al ritmo de una música de cantera y solera. Lo sentí como se vislumbra a la amapola en medio del campo. En todo su color, explendor y excepcionalidad.
Su corazón de mujer con Shemirramis me llevó al paroxismo de la incredulidad. Cómo podia un hombre desdoblarse en esa estupenda, joven y fuerte mujer?
Sus palabras fuertes y suaves. Su intencionalidad y lucha. Su permiso, invitación o negación. La fuerza, la esperanza y el dolor. Descubrimos verso a verso sentimientos e impulsos que no dejan a nadie indiferente. El lector mantiene un pulso con la fuerza y libertad de expresión.
El autor dispone de más obras que iremos desgranando porque no tienen desperdicio y es una obligación compartir lo bueno.
José Luís Posa está considerado uno de los mejores poetas de este siglo. Es agasajado con múltiples premios y seguido por millones de fans, pero lo mejor que tiene,lo que le hace un ser único es su humildad y su humanidad.
Espero poder acercaros un poco de su esencia. Si no llegáis a enamoraros es que lo he hecho muy mal.
Claudia Ballester Grifo.
jueves, 21 de noviembre de 2019
CREANDO DEFENSAS.
Abrazaba la noche un calor especial.
Esa fiebre que calienta la cama y descongela
el frío aterido en los huesos.
Llegaste a mí vulnerable y macilento.
Los ojillos hundidos y lastimeros.
Un susurro de voz que suplicaba
un poco de mimo y paracetamol.
Las rodillas se tornaban gelatina,
mis alertas en plan de batalla,
mi niño viene malo y a mí
se me rompe el alma.
Una ducha caliente y a la cama.
Tu quietud es mi calma.
Mi mano hacia tu frente
y la tranquilidad nos acompaña.
Muy cerquita de ti,
abrazada al calor de tu llama,
descanso mi amor en
la compartida almohada.
Y, es que me haces tanta falta!!
Sin ti muero de desespero.
Sin ti todo carece de importancia.
Eres el sol de mis días,
el principio del cuento de hadas.
Creaste la magia para
que bailara en su plaza.
Me alcanzaste la luna
para que me sentara sobre
su esfera de bruma perlada.
A mi niño querido.
Al aliento de mi días
y mis noches soñadas.
Al padre de mis hijas.
Al amor de mi vida,
Antonio de mi alma.
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
Abrazaba la noche un calor especial.
Esa fiebre que calienta la cama y descongela
el frío aterido en los huesos.
Llegaste a mí vulnerable y macilento.
Los ojillos hundidos y lastimeros.
Un susurro de voz que suplicaba
un poco de mimo y paracetamol.
Las rodillas se tornaban gelatina,
mis alertas en plan de batalla,
mi niño viene malo y a mí
se me rompe el alma.
Una ducha caliente y a la cama.
Tu quietud es mi calma.
Mi mano hacia tu frente
y la tranquilidad nos acompaña.
Muy cerquita de ti,
abrazada al calor de tu llama,
descanso mi amor en
la compartida almohada.
Y, es que me haces tanta falta!!
Sin ti muero de desespero.
Sin ti todo carece de importancia.
Eres el sol de mis días,
el principio del cuento de hadas.
Creaste la magia para
que bailara en su plaza.
Me alcanzaste la luna
para que me sentara sobre
su esfera de bruma perlada.
A mi niño querido.
Al aliento de mi días
y mis noches soñadas.
Al padre de mis hijas.
Al amor de mi vida,
Antonio de mi alma.
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
SIN TIEMPO.
Todos envejecemos ante el espejo. La oxidación marca las arrugas y el colágeno se disuelve.
El cuerpo cambia y se pierde la lozanía de la juventud. Caminamos inexorablemente por el via crucis de la vida y nos enriquecemos con la experiencia adquirida.
Las canas dan luz al óvalo de nuestra cara y la sonrisa se ablanda con labios más finos.
Las manos enlazadas del amor nos mantienen en paso seguro y avalan vuelos de tranquilidad y sosiego.
Me gusta reflejarme en ojos amados y ellos me devuelven un brillo y una vida que es la que me abriga todas las mañanas.
Me gusta ser el espejo donde el foco de mi amor se refleje sin miedo.
El cuerpo es el templo del alma y esta se alza bella por todos los tiempos.
Dos cuerpos evolucionando. 🌹
Claudia Ballester Grifo
Fotografía de mi álbum
Todos envejecemos ante el espejo. La oxidación marca las arrugas y el colágeno se disuelve.
El cuerpo cambia y se pierde la lozanía de la juventud. Caminamos inexorablemente por el via crucis de la vida y nos enriquecemos con la experiencia adquirida.
Las canas dan luz al óvalo de nuestra cara y la sonrisa se ablanda con labios más finos.
Las manos enlazadas del amor nos mantienen en paso seguro y avalan vuelos de tranquilidad y sosiego.
Me gusta reflejarme en ojos amados y ellos me devuelven un brillo y una vida que es la que me abriga todas las mañanas.
Me gusta ser el espejo donde el foco de mi amor se refleje sin miedo.
El cuerpo es el templo del alma y esta se alza bella por todos los tiempos.
Dos cuerpos evolucionando. 🌹
Claudia Ballester Grifo
Fotografía de mi álbum
INMIGRANTE.
Quiero ser poeta para que
la caricia de mis rimas
cubra el frío de tu soledad
y el miedo que dilata tus pupilas.
Quiero ser lucero
en tus noches sin estrellas
para alumbrar la tristeza
de no sentir pertenencia.
Quiero ser el pan
que sacie tu hambre,
el agua con la que calme
esa ansiedad que agrieta
tus labios
que te da sabor a
herrumbre y sangre.
Quiero ser tú y envolverme
con el lazo de tu risa,
de tus recuerdos,
de tus padres.
En ese amor infinito que
allende de los mares
te trajo braceando
con decisión y coraje.
Quiero ser el rizo del agua
que abrace tus pesares.
La manta que alivie el frío.
El sueño que se enzarza
con tus pesadillas y te
arrebata del precipicio,
pozo hondo de olvido
y miseria.
Puñalada certera de palabras
huecas que te tienen
durmiendo en las aceras.
Sutura de cirujano que
sane tu corazón y te devuelva
el alma integra.
Claudia Ballester Grifo
Quiero ser poeta para que
la caricia de mis rimas
cubra el frío de tu soledad
y el miedo que dilata tus pupilas.
Quiero ser lucero
en tus noches sin estrellas
para alumbrar la tristeza
de no sentir pertenencia.
Quiero ser el pan
que sacie tu hambre,
el agua con la que calme
esa ansiedad que agrieta
tus labios
que te da sabor a
herrumbre y sangre.
Quiero ser tú y envolverme
con el lazo de tu risa,
de tus recuerdos,
de tus padres.
En ese amor infinito que
allende de los mares
te trajo braceando
con decisión y coraje.
Quiero ser el rizo del agua
que abrace tus pesares.
La manta que alivie el frío.
El sueño que se enzarza
con tus pesadillas y te
arrebata del precipicio,
pozo hondo de olvido
y miseria.
Puñalada certera de palabras
huecas que te tienen
durmiendo en las aceras.
Sutura de cirujano que
sane tu corazón y te devuelva
el alma integra.
Claudia Ballester Grifo
RECUERDA, MARIDO MIO.
Te acuerdas, corazón mio?
Sentados ante un mar calmo,
divisando el horizonte,
besando el cielo la entrega
del agua en chorros de plata,
frunciendo de chascarrillos de
luz el titilar de las estrellas.
Te acuerdas, amor mío?
La calidez de tu mano
trenzando la mía.
El sosiego de tu amor
bailando mi silencio.
Un mundo de centelleantes
estelas cosiendo con
su fuego el tesoro de
nuestra vida.
Te acuerdas, cielo mio?
Acércaste tu rostro
y en una sinfonía de ensueño
me cubriste con el velo
de un beso.
Se hizo la luz apagando
la luna.
Creció el puente de un arco iris
fortaleciendo la semilla,
creando los cimientos
de una unión,
recia construcción
de promesa divina.
Recuerdas, mi niño?
Fijé mis pupilas en
esos ojos queridos.
Degusté la miel y
nadé en su brillo.
Crucé la bahía y desnuda
y llena,
emprendí contigo un vergel
de cariño a manos plenas.
Un vuelo en el añil
del tiempo,
un lienzo pintado con
el ulular del viento.
Un ''te quiero'' escrito
en cada ola del mar
de nuestro cuento.
Recuerda, marido mio. 🌹
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
Te acuerdas, corazón mio?
Sentados ante un mar calmo,
divisando el horizonte,
besando el cielo la entrega
del agua en chorros de plata,
frunciendo de chascarrillos de
luz el titilar de las estrellas.
Te acuerdas, amor mío?
La calidez de tu mano
trenzando la mía.
El sosiego de tu amor
bailando mi silencio.
Un mundo de centelleantes
estelas cosiendo con
su fuego el tesoro de
nuestra vida.
Te acuerdas, cielo mio?
Acércaste tu rostro
y en una sinfonía de ensueño
me cubriste con el velo
de un beso.
Se hizo la luz apagando
la luna.
Creció el puente de un arco iris
fortaleciendo la semilla,
creando los cimientos
de una unión,
recia construcción
de promesa divina.
Recuerdas, mi niño?
Fijé mis pupilas en
esos ojos queridos.
Degusté la miel y
nadé en su brillo.
Crucé la bahía y desnuda
y llena,
emprendí contigo un vergel
de cariño a manos plenas.
Un vuelo en el añil
del tiempo,
un lienzo pintado con
el ulular del viento.
Un ''te quiero'' escrito
en cada ola del mar
de nuestro cuento.
Recuerda, marido mio. 🌹
Claudia Ballester Grifo
Foto de mi álbum personal.
AYUDA.
En la hojarasca amontonada
del otoño,
se encontraba el gorrión caido
del nido.
La patita quebrada,
el piar muy bajo por
miedo a llamar al enemigo.
Tapadito por el manto
del olvido.
Caliente y provisto de la
muda del que se prepara
para el frío.
Pocas expectativas para
un movimiento tan reducido.
Con la ventisca y el granizo
poco va a durar un refugio
tan fortuito.
Una hembra cálida y resuelta,
al escuchar su trino,
llega en nebulosa cierta
a auxiliar al desvalido.
Dia tras día le alimenta
con su pico.
Besos y mimos que alegran
al disminuido.
Miradas de soslayo,
espera descarnada al vacío.
En cada llamada acudía
el auxilio.
El piar abrazaba la atención
de la que día a día
entendía su anhelo.
Ya con la salud recobrada
y su plumaje de cera rico,
extendiendo sus alas
y con una rosa en el pico
regala a su amada
un amor infinito.
Los gorriones cruzan
el cielo y buscan su nido.
Un corazón de flores
sirve de base para un hogar
aderezado con el sentimiento
del apoyo y la ayuda
que, sin conocerse,
el amor formó la cuna
del devenir firmado
con buena rúbrica.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.
En la hojarasca amontonada
del otoño,
se encontraba el gorrión caido
del nido.
La patita quebrada,
el piar muy bajo por
miedo a llamar al enemigo.
Tapadito por el manto
del olvido.
Caliente y provisto de la
muda del que se prepara
para el frío.
Pocas expectativas para
un movimiento tan reducido.
Con la ventisca y el granizo
poco va a durar un refugio
tan fortuito.
Una hembra cálida y resuelta,
al escuchar su trino,
llega en nebulosa cierta
a auxiliar al desvalido.
Dia tras día le alimenta
con su pico.
Besos y mimos que alegran
al disminuido.
Miradas de soslayo,
espera descarnada al vacío.
En cada llamada acudía
el auxilio.
El piar abrazaba la atención
de la que día a día
entendía su anhelo.
Ya con la salud recobrada
y su plumaje de cera rico,
extendiendo sus alas
y con una rosa en el pico
regala a su amada
un amor infinito.
Los gorriones cruzan
el cielo y buscan su nido.
Un corazón de flores
sirve de base para un hogar
aderezado con el sentimiento
del apoyo y la ayuda
que, sin conocerse,
el amor formó la cuna
del devenir firmado
con buena rúbrica.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
HARTURA.
Se mueven los hilos
de la ternura y la discordia.
El péndulo pierde el equilibrio
y bracea sin voz.
Llega el vinilo del viento
amenazando un mensaje
que no se quiere ver.
Chute de cartas en avión
de papel.
Letras de adolescencia inquieta,
marca los tiempos el arpa
y la lira por elegancia discreta.
Se impone la flauta
mucho más doméstica y
resuelta.
Llegan las notas académicas
y en el centro de la diana
se queja la previsión y
el ya te comenté.
Se ríe el agua en el charco.
El payaso destiñe su frescura
en rizos de papel.
Pitos y fanfarria,
saltos y torsuras de agua miel.
Ondas rebuscadas en el espejo,
fiel reflejo que no quiero ver.
Empezamos a cambiar o
no vamos bien.
Claudia Ballester Grifo
Se mueven los hilos
de la ternura y la discordia.
El péndulo pierde el equilibrio
y bracea sin voz.
Llega el vinilo del viento
amenazando un mensaje
que no se quiere ver.
Chute de cartas en avión
de papel.
Letras de adolescencia inquieta,
marca los tiempos el arpa
y la lira por elegancia discreta.
Se impone la flauta
mucho más doméstica y
resuelta.
Llegan las notas académicas
y en el centro de la diana
se queja la previsión y
el ya te comenté.
Se ríe el agua en el charco.
El payaso destiñe su frescura
en rizos de papel.
Pitos y fanfarria,
saltos y torsuras de agua miel.
Ondas rebuscadas en el espejo,
fiel reflejo que no quiero ver.
Empezamos a cambiar o
no vamos bien.
Claudia Ballester Grifo
GENUINA.
Tus profundos silencios
atormentan la tensión
que grita mi pensamiento.
Miradas de soslayo
que me atrapan en sus alas
de mariposa.
Preciosa y encantadora,
dulce ciclamen,
vistosa orquídea.
Siendo la alegría de mis días
desafías mi autoridad,
con la mirada caída
y la intenciones escondidas.
Vuelas paloma cruzando
con libertad el cielo
de tu cintura.
Vadeas alturas y buscas
paradas donde descansar
tu aventura.
Disfrazas tu voluntad con
mis deseos,
pero las dos sabemos
que nada más lejos
de hacerlos propios.
Polvorín de alegría.
Risas plegadas de tul y
fantasías.
Creatividad que persigue
los duendes, dragones
y cenicientas.
Cielo rojo de pan de nube,
habrá que esperar a
que la niña crezca.
Claudia Ballester Grifo
Tus profundos silencios
atormentan la tensión
que grita mi pensamiento.
Miradas de soslayo
que me atrapan en sus alas
de mariposa.
Preciosa y encantadora,
dulce ciclamen,
vistosa orquídea.
Siendo la alegría de mis días
desafías mi autoridad,
con la mirada caída
y la intenciones escondidas.
Vuelas paloma cruzando
con libertad el cielo
de tu cintura.
Vadeas alturas y buscas
paradas donde descansar
tu aventura.
Disfrazas tu voluntad con
mis deseos,
pero las dos sabemos
que nada más lejos
de hacerlos propios.
Polvorín de alegría.
Risas plegadas de tul y
fantasías.
Creatividad que persigue
los duendes, dragones
y cenicientas.
Cielo rojo de pan de nube,
habrá que esperar a
que la niña crezca.
Claudia Ballester Grifo
POR QUÉ?
Agoniza el ruiseñor
sus notas más agudas,
sus ojos al cielo
describiendo toda una vida.
Tiño de sangre mis palabras
nacidas,
me cuesta un mundo parirlas.
Cimbra el dolor cada tocadura,
las medidas cincelando
la figura más fina.
La ilusión cabalga oliendo
verde,
galopando a pelo,
en contacto con el pulso
y el dia.
Me arrancan del seno
cada criatura.
Regalo la placenta y el primer
lloro de mi criatura.
Me doy entera,
en desgarro y a carne viva.
Me doy, señores,
no hay justicia.
Mis letras no se pagan
porque las paga quien las
produce, aunque le vaya
el último aliento,
la vida.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.
Agoniza el ruiseñor
sus notas más agudas,
sus ojos al cielo
describiendo toda una vida.
Tiño de sangre mis palabras
nacidas,
me cuesta un mundo parirlas.
Cimbra el dolor cada tocadura,
las medidas cincelando
la figura más fina.
La ilusión cabalga oliendo
verde,
galopando a pelo,
en contacto con el pulso
y el dia.
Me arrancan del seno
cada criatura.
Regalo la placenta y el primer
lloro de mi criatura.
Me doy entera,
en desgarro y a carne viva.
Me doy, señores,
no hay justicia.
Mis letras no se pagan
porque las paga quien las
produce, aunque le vaya
el último aliento,
la vida.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.
domingo, 17 de noviembre de 2019
VIENDO.
Metaliza el cielo su compacto.
inciden los rayos solares
sobre el blanco de las fachadas.
Lienzo vivo en el marco
de la ventana.
Esa vidriera de la vida
que cuenta y me habla.
Libro de lo acontecido
y de las historias en relato.
Devenir en el asfalto
de la avenida.
Guarda de árboles y
camaderia de niños
y extraños en su rular
por la vida.
Resplandor de la tarde,
calor en el otoño de la pared guarnecida.
Desde el reposo y la
quietud es fácil
descubrir lo que ver
seria una utopia.
Se comprende el fantasma
de lo esencial y el valuar
que conforma el tesoro.
El legado de lo que
importa,aunque no brille,
destaca en la lejanía.
Claudia Ballester Grifo
Metaliza el cielo su compacto.
inciden los rayos solares
sobre el blanco de las fachadas.
Lienzo vivo en el marco
de la ventana.
Esa vidriera de la vida
que cuenta y me habla.
Libro de lo acontecido
y de las historias en relato.
Devenir en el asfalto
de la avenida.
Guarda de árboles y
camaderia de niños
y extraños en su rular
por la vida.
Resplandor de la tarde,
calor en el otoño de la pared guarnecida.
Desde el reposo y la
quietud es fácil
descubrir lo que ver
seria una utopia.
Se comprende el fantasma
de lo esencial y el valuar
que conforma el tesoro.
El legado de lo que
importa,aunque no brille,
destaca en la lejanía.
Claudia Ballester Grifo
GRATITUD.
A la vida le digo con humildad
y gratitud eterna.
Aquí estoy para lo que me pidas.
No tengo más fervor y trabajo
que devolver todo lo
que me has dado.
lo que me has enseñado,
lo empastado en sentir
y lo enlazado en música
de orfeo y de metro.
Aquí estoy en el fresco
de las macetas a la intemperie
del invierno.
Corriendo las nubes, en las
horas que se esconde el
sol jugando con la noche.
Palmas arriba, desnuda del todo,
agradecida es poco, lo siguiente
de lo siguiente.
A la vida le digo que hizo
bien en confiar conmigo.
Qué me hizo fuerte y consciente.
Confirmo la deuda y amiga mía,
tuya para siempre.
Claudia Ballester Grifo
Fotografia de Vicente Ballester Grifo.
A la vida le digo con humildad
y gratitud eterna.
Aquí estoy para lo que me pidas.
No tengo más fervor y trabajo
que devolver todo lo
que me has dado.
lo que me has enseñado,
lo empastado en sentir
y lo enlazado en música
de orfeo y de metro.
Aquí estoy en el fresco
de las macetas a la intemperie
del invierno.
Corriendo las nubes, en las
horas que se esconde el
sol jugando con la noche.
Palmas arriba, desnuda del todo,
agradecida es poco, lo siguiente
de lo siguiente.
A la vida le digo que hizo
bien en confiar conmigo.
Qué me hizo fuerte y consciente.
Confirmo la deuda y amiga mía,
tuya para siempre.
Claudia Ballester Grifo
Fotografia de Vicente Ballester Grifo.
HOGAR.
Tu azabache en el cristalino de tu iris.
Ese azul limpio que arrastra
y subyuga.
Manantial de termas que
acoge y destila el amor
en su fluir y tibieza.
Invitas al hogar,
a la chimenea repleta de leña,
al fuego que calienta
y enlaza el abrazo
y la terneza.
Familia hecha y en camino.
Temple de hogar,
chuletas humeantes de
hogaza de pan de verdad.
Por la ventana, tránsfuga
la mirada,se arrastra por el
celeste de nubes perlado.
El amor sienta su descanso
en el sofá que reune
el sentir callado, pero latente
en lo más hondo, en lo sagrado.
Maullas tu amor necesitado
de hija disciplente y aventajada.
Otro amor responsable
en su habitación de estudio
y lucha.
Dos amores en mi vida y
una mano enlazada con fuerza
a la mía.
No se puede pedir más
a la vida.
Calor, luz visión,
esperanza, expectativa.
Pase lo que pase,
aquí estoy, con fuerza
y decisión,
le debo a la vida
todo lo que soy.
Mirada limpia, cristalino azul,
vidrio de paso y valentia.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro
Tu azabache en el cristalino de tu iris.
Ese azul limpio que arrastra
y subyuga.
Manantial de termas que
acoge y destila el amor
en su fluir y tibieza.
Invitas al hogar,
a la chimenea repleta de leña,
al fuego que calienta
y enlaza el abrazo
y la terneza.
Familia hecha y en camino.
Temple de hogar,
chuletas humeantes de
hogaza de pan de verdad.
Por la ventana, tránsfuga
la mirada,se arrastra por el
celeste de nubes perlado.
El amor sienta su descanso
en el sofá que reune
el sentir callado, pero latente
en lo más hondo, en lo sagrado.
Maullas tu amor necesitado
de hija disciplente y aventajada.
Otro amor responsable
en su habitación de estudio
y lucha.
Dos amores en mi vida y
una mano enlazada con fuerza
a la mía.
No se puede pedir más
a la vida.
Calor, luz visión,
esperanza, expectativa.
Pase lo que pase,
aquí estoy, con fuerza
y decisión,
le debo a la vida
todo lo que soy.
Mirada limpia, cristalino azul,
vidrio de paso y valentia.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro
miércoles, 13 de noviembre de 2019
SIN PESO.
Agotada como el polvo del camino
que cansino se deposita a
nuestro paso.
Agotada de alma y cuerpo,
desbridando angustia,
descubriendo en la sonrisa
del viento, un aliado
que me ofrece consuelo.
Deslizándose la pluma de
un pensamiento, álgido y
sentido.
Viseando las rimas
en danza perfecta.
Cogiéndome al sueño más elevado
para continuar sinuosa
como un suspiro.
Canta el aire y baila la hoja,
se acercan, se unen,
se ruboriza el paisaje y
crece la bruma,
se ciega la escena perseverando
una intimidad de la
naturaleza fresca y bella.
Sube mi espíritu y alcanza
el marco generoso de la aurora.
Reconforta el descanso
que acunó la madre luna,
apagando la luz de su aureola.
Claudia Ballester Grifo
Agotada como el polvo del camino
que cansino se deposita a
nuestro paso.
Agotada de alma y cuerpo,
desbridando angustia,
descubriendo en la sonrisa
del viento, un aliado
que me ofrece consuelo.
Deslizándose la pluma de
un pensamiento, álgido y
sentido.
Viseando las rimas
en danza perfecta.
Cogiéndome al sueño más elevado
para continuar sinuosa
como un suspiro.
Canta el aire y baila la hoja,
se acercan, se unen,
se ruboriza el paisaje y
crece la bruma,
se ciega la escena perseverando
una intimidad de la
naturaleza fresca y bella.
Sube mi espíritu y alcanza
el marco generoso de la aurora.
Reconforta el descanso
que acunó la madre luna,
apagando la luz de su aureola.
Claudia Ballester Grifo
POR FAVOR.
No tengas miedo y habla.
Dilo bajito, pero mirando
a los ojos.
Dilo sentido y con papeles
en mano.
Sonríe al desatino y
aguanta con temple al que
te devuelve vinagre por vino.
Camina con tu dolor
pero no cargues con la
mochila de la falta de consideración
y respeto agena.
Afloja el cuerpo,
no vale la pena en acero
vivir la vida que es corta.
Se deshoja la margarita,
expira sus días de caducidad
manifiesta.
Su brío y brillo honró
jardines y espacios de expansión,
de risas y embelesos plena.
Luciérnaga del cielo,
lucero en la mañana,
cálida tu paciencia,
el amor te engalana.
Ríe por siempre,
ya que hay miserias
que aún queriendo ni de
cerca te alcanzan.
Anda despacio,
balancea tu postura
hasta descansarla.
No te gires que la brisa
te advierte y recurre
la demanda.
Claudia Ballester Grifo
No tengas miedo y habla.
Dilo bajito, pero mirando
a los ojos.
Dilo sentido y con papeles
en mano.
Sonríe al desatino y
aguanta con temple al que
te devuelve vinagre por vino.
Camina con tu dolor
pero no cargues con la
mochila de la falta de consideración
y respeto agena.
Afloja el cuerpo,
no vale la pena en acero
vivir la vida que es corta.
Se deshoja la margarita,
expira sus días de caducidad
manifiesta.
Su brío y brillo honró
jardines y espacios de expansión,
de risas y embelesos plena.
Luciérnaga del cielo,
lucero en la mañana,
cálida tu paciencia,
el amor te engalana.
Ríe por siempre,
ya que hay miserias
que aún queriendo ni de
cerca te alcanzan.
Anda despacio,
balancea tu postura
hasta descansarla.
No te gires que la brisa
te advierte y recurre
la demanda.
Claudia Ballester Grifo
martes, 12 de noviembre de 2019
A TUS OJOS.
El ruiseñor canta en su agonia.
Su mejor canto en el campo
de espinas.
Siento el chasquido de la rotura
del mundo en que creía.
Los valores que conformaban mi tiempo,
en sequía.
Te miro a los ojos,
me baño en tus pupilas,
nado en la fuerza de
tu pobre mayoría.
Tiendo la rosa,
de rodillas te digo,
cuida de mi tierra querida.
Esperanzada en este reto.
Acuerdo en las urnas.
Por Dios, bendito,
un poco de cordura!!
Ganas de hacer y respeto
a la vida, a la familia,
sanidad y educación
de la mano y en armonía.
Trabajo para todos
y a crecer con el amor
que la dignidad prodiga.
Claudia Ballester Grifo
El ruiseñor canta en su agonia.
Su mejor canto en el campo
de espinas.
Siento el chasquido de la rotura
del mundo en que creía.
Los valores que conformaban mi tiempo,
en sequía.
Te miro a los ojos,
me baño en tus pupilas,
nado en la fuerza de
tu pobre mayoría.
Tiendo la rosa,
de rodillas te digo,
cuida de mi tierra querida.
Esperanzada en este reto.
Acuerdo en las urnas.
Por Dios, bendito,
un poco de cordura!!
Ganas de hacer y respeto
a la vida, a la familia,
sanidad y educación
de la mano y en armonía.
Trabajo para todos
y a crecer con el amor
que la dignidad prodiga.
Claudia Ballester Grifo
lunes, 11 de noviembre de 2019
EN PIE.
Las apariencias engañan, no dejes que desalienten tu camino.
El cielo se cubre de diferentes colores y su lienzo enriquece diversos talentos.
Sigue tu trayectoria, labra tu destino,
persevera y alimenta tu sentir,
ese poderío que embarga tu cuerpo
y llena, por completo, la existencia y
el motivo que encuentras para seguir
vivo, menos solo en un mundo de sordos, mudos,ciegos, autistas del cariño, de la sensibilidad, de la empatia a lo diferente y desconocido.
Trabaja, suda el esfuerzo, vende la fuerza que empuja tu empeño.
Sumérgete en el cometido que trazas en el marco de la sorpresa. Muéstrate, haz que sea imposible la indiferencia.
Poco a poco será innegable tu apariencia. Irás conformando una visibilidad arrebatadora que nadie podrá ignorar.
No importa lo que transmitas mientras lo hagas.
No importa lo que digas si se te entiende y llegas.
No importa cómo te muevas si en cada gesto expresas tu esencia. Levantas la expectación y sientas las ganas de ver más.
Marca la diferencia y da de ti el alma.
Intenso, genuino, febril en una constante de verdad, arte y lujuria de pluma, letras, música, pintura... Moldear
el tiempo en la soledad obligada, con el tiempo querida, al final buscada.
Solo en un mundo de muchos y cuando más señalado y apartado, más empeño en mostrar el cisne que nadie había visto, pero crecía muy dentro de ti.
Los aplausos son tuyos.
Claudia Ballester Grifo
Las apariencias engañan, no dejes que desalienten tu camino.
El cielo se cubre de diferentes colores y su lienzo enriquece diversos talentos.
Sigue tu trayectoria, labra tu destino,
persevera y alimenta tu sentir,
ese poderío que embarga tu cuerpo
y llena, por completo, la existencia y
el motivo que encuentras para seguir
vivo, menos solo en un mundo de sordos, mudos,ciegos, autistas del cariño, de la sensibilidad, de la empatia a lo diferente y desconocido.
Trabaja, suda el esfuerzo, vende la fuerza que empuja tu empeño.
Sumérgete en el cometido que trazas en el marco de la sorpresa. Muéstrate, haz que sea imposible la indiferencia.
Poco a poco será innegable tu apariencia. Irás conformando una visibilidad arrebatadora que nadie podrá ignorar.
No importa lo que transmitas mientras lo hagas.
No importa lo que digas si se te entiende y llegas.
No importa cómo te muevas si en cada gesto expresas tu esencia. Levantas la expectación y sientas las ganas de ver más.
Marca la diferencia y da de ti el alma.
Intenso, genuino, febril en una constante de verdad, arte y lujuria de pluma, letras, música, pintura... Moldear
el tiempo en la soledad obligada, con el tiempo querida, al final buscada.
Solo en un mundo de muchos y cuando más señalado y apartado, más empeño en mostrar el cisne que nadie había visto, pero crecía muy dentro de ti.
Los aplausos son tuyos.
Claudia Ballester Grifo
SIN OXÍGENO.
Encorsetado su sueño. Con la rigidez de no poder mover ningún miembro. En gélido susto de permanecer atrapada en el hueco de un lago helado. Cárcel del alma, sin escapatoria ni oxígeno que hacerse llegar a los pulmones.
En el paroxismo de la pesadilla, sin poder activar los resortes de alarma, sin el aliento de despertar y acabar con el tormento.
El pulso se acelera y el sudor perlado enfría el rostro. Convulsiona el sueño, se estremece el cuerpo y en una arcada de supervivencia, se arrastra el cuerpo y sale de la caverna.
Recupera el aliento, de rosa se tiznan las mejillas, alarga la mano y busca a su lado el amor de su vida.
Toca el hielo, las lágrimas asolan su faz entera. Ha muerto su chico sacándola de la trampa que atenaza su vida. Se tiró de cabeza arrancándola de su pesadilla.
La empujó a la vida y en un último esfuerzo la dejó en seco y en su cama tibia. Él se quedó en lo más hondo de la pesadilla.
Claudia Ballester Grifo
Encorsetado su sueño. Con la rigidez de no poder mover ningún miembro. En gélido susto de permanecer atrapada en el hueco de un lago helado. Cárcel del alma, sin escapatoria ni oxígeno que hacerse llegar a los pulmones.
En el paroxismo de la pesadilla, sin poder activar los resortes de alarma, sin el aliento de despertar y acabar con el tormento.
El pulso se acelera y el sudor perlado enfría el rostro. Convulsiona el sueño, se estremece el cuerpo y en una arcada de supervivencia, se arrastra el cuerpo y sale de la caverna.
Recupera el aliento, de rosa se tiznan las mejillas, alarga la mano y busca a su lado el amor de su vida.
Toca el hielo, las lágrimas asolan su faz entera. Ha muerto su chico sacándola de la trampa que atenaza su vida. Se tiró de cabeza arrancándola de su pesadilla.
La empujó a la vida y en un último esfuerzo la dejó en seco y en su cama tibia. Él se quedó en lo más hondo de la pesadilla.
Claudia Ballester Grifo
domingo, 10 de noviembre de 2019
EL ASCENSOR.
Cansada,con ganas de echarme de cabeza al sofá, piernas para arriba y descansar del recorrido matinal.
La cara amable del pan, la conversación con la carne y la siempre agradecida disponibilidad de fruta y verdura.
Suspirando, apoyada en el carro de la compra pulsé el botón de llamada del ascensor.
Desde dentro, con la mente hilvanando mil pensamientos, el dedo marca automáticamente el tercero.
PUM, en seco se para el ascensor. No és normal, demasiado pronto.
Miro hacia arriba. Se apaga la luz. Me siento vulnerable. Estoy cansada. Aprieto la alarma y nada. Cojo el móvil y llamo a la central.
Les apremio. Soy minusválida. No puedo estar derecha y tampoco sentarme en el suelo porque no me doblan las rodillas. Estoy fatal y muy angustiada.
En dos minutos escucho al técnico aporrear la puerta del portal. Tengo el whatssap de la comunidad, me he puesto en contacto con los vecinos y no hay nadie en la finca
El técnico, me llama. Noto su desesperación. No puede entrar. Nadie le abre.
Llamo a mi hermana, a mi hermano, a mi marido.
Mi madre está de viaje y se ha llevado las llaves que tiene de mi casa con ella. Las lleva en su llavero.
Mi hermano y hermana van a su casa a buscar por si acaso. No las encuentran. Y tanto!!! Como que se las ha llevado.
Se juntan en la puerta con el técnico. Tres desesperados y yo loca de dolor.
Oigo como abren. Suben las escaleras, se abre la puerta y yo, tirada sobre el carro, sollozo ante el auxilio.
Me he quedado entre el primero y el segundo. El escalón es alto. Me quedo perpleja. No sé si puedo estirar la pierna sin dislocar la cadera o romper la rodilla. Tengo que salir. Me animo y antes de poner la pierna en el escalón, mi salvador me iza con todas sus fuerzas y buen hacer.
Me abrazo a él y lloro mientras balbuceo palabras de agradecimiento.
El vecino que llegó para abrir la puerta me mira. Se cruza nuestra mirada y nos entendemos. Él también es minusválido.
Oigo un golpe fuerte en la calle. Un coche contra un camión. Me quedo sentada en la escalera mientras mis hermanos corren a ver lo que ocurre. Pasa el tiempo, estoy sola. Pasa el tiempo y un escalofrío recorre mi cuerpo. Tengo que llamar a mi marido. No és necesario que llegue, ya estoy libre. Marco, suena el teléfono. Suena, suena, pero nadie contesta...
Claudia Ballester Grifo
Cansada,con ganas de echarme de cabeza al sofá, piernas para arriba y descansar del recorrido matinal.
La cara amable del pan, la conversación con la carne y la siempre agradecida disponibilidad de fruta y verdura.
Suspirando, apoyada en el carro de la compra pulsé el botón de llamada del ascensor.
Desde dentro, con la mente hilvanando mil pensamientos, el dedo marca automáticamente el tercero.
PUM, en seco se para el ascensor. No és normal, demasiado pronto.
Miro hacia arriba. Se apaga la luz. Me siento vulnerable. Estoy cansada. Aprieto la alarma y nada. Cojo el móvil y llamo a la central.
Les apremio. Soy minusválida. No puedo estar derecha y tampoco sentarme en el suelo porque no me doblan las rodillas. Estoy fatal y muy angustiada.
En dos minutos escucho al técnico aporrear la puerta del portal. Tengo el whatssap de la comunidad, me he puesto en contacto con los vecinos y no hay nadie en la finca
El técnico, me llama. Noto su desesperación. No puede entrar. Nadie le abre.
Llamo a mi hermana, a mi hermano, a mi marido.
Mi madre está de viaje y se ha llevado las llaves que tiene de mi casa con ella. Las lleva en su llavero.
Mi hermano y hermana van a su casa a buscar por si acaso. No las encuentran. Y tanto!!! Como que se las ha llevado.
Se juntan en la puerta con el técnico. Tres desesperados y yo loca de dolor.
Oigo como abren. Suben las escaleras, se abre la puerta y yo, tirada sobre el carro, sollozo ante el auxilio.
Me he quedado entre el primero y el segundo. El escalón es alto. Me quedo perpleja. No sé si puedo estirar la pierna sin dislocar la cadera o romper la rodilla. Tengo que salir. Me animo y antes de poner la pierna en el escalón, mi salvador me iza con todas sus fuerzas y buen hacer.
Me abrazo a él y lloro mientras balbuceo palabras de agradecimiento.
El vecino que llegó para abrir la puerta me mira. Se cruza nuestra mirada y nos entendemos. Él también es minusválido.
Oigo un golpe fuerte en la calle. Un coche contra un camión. Me quedo sentada en la escalera mientras mis hermanos corren a ver lo que ocurre. Pasa el tiempo, estoy sola. Pasa el tiempo y un escalofrío recorre mi cuerpo. Tengo que llamar a mi marido. No és necesario que llegue, ya estoy libre. Marco, suena el teléfono. Suena, suena, pero nadie contesta...
Claudia Ballester Grifo
sábado, 9 de noviembre de 2019
CON AMOR.
Me siento mal. Creo que no es justo que se penalice el esfuerzo y la voluntad. Creo que vencer las barreras y saltar los obstáculos que conlleva la minusvalía y la pensión absoluta permanente debía premiarse. Se debería valorar el hacer las cosas como no se puede, reinventando dolor con ilusión.
No puedo vivir de lo que escribo porque no puedo ir a producción. Bastante hago con levantarme todos los días y reptar por la vida para llegar a disponer de un poco de funcionalidad.
No puedo darme de alta de autónomo poniendo en peligro mi pensión. Qué barbaridad!!! Estoy valorada e inspeccionada. Buena para vivir como pueda y disfrutar del día si amanece para mi.
Amanece, sí señores y en eso estoy. Bebiendo del nuevo amanecer y tomando como único paracetamol mi ilusión por llegar a los demás con mis letras. Representan mi sentir.
No puedo vender mis libros y no soy amiga de la economía sumergida.
Editaré mi poemario, lo pagaré y lo regalaré a todos aquellos que sean amigos de la lectura.
Aquí, mi pueblo de Almazora os digo que habrá reyes por lo menos para 200.
Es mi ilusión y quien quiera tendrá un libro mio gratis y dedicado con todo mi cariño.
Podría tomar la decisión de no editar, pero voy a seguir adelante. Con empuje y empeño, con la misma rebeldía que me ha hecho ser como soy y llegar hasta aquí.
Por vosotros y para vosotros.
Claudia Ballester Grifo
Me siento mal. Creo que no es justo que se penalice el esfuerzo y la voluntad. Creo que vencer las barreras y saltar los obstáculos que conlleva la minusvalía y la pensión absoluta permanente debía premiarse. Se debería valorar el hacer las cosas como no se puede, reinventando dolor con ilusión.
No puedo vivir de lo que escribo porque no puedo ir a producción. Bastante hago con levantarme todos los días y reptar por la vida para llegar a disponer de un poco de funcionalidad.
No puedo darme de alta de autónomo poniendo en peligro mi pensión. Qué barbaridad!!! Estoy valorada e inspeccionada. Buena para vivir como pueda y disfrutar del día si amanece para mi.
Amanece, sí señores y en eso estoy. Bebiendo del nuevo amanecer y tomando como único paracetamol mi ilusión por llegar a los demás con mis letras. Representan mi sentir.
No puedo vender mis libros y no soy amiga de la economía sumergida.
Editaré mi poemario, lo pagaré y lo regalaré a todos aquellos que sean amigos de la lectura.
Aquí, mi pueblo de Almazora os digo que habrá reyes por lo menos para 200.
Es mi ilusión y quien quiera tendrá un libro mio gratis y dedicado con todo mi cariño.
Podría tomar la decisión de no editar, pero voy a seguir adelante. Con empuje y empeño, con la misma rebeldía que me ha hecho ser como soy y llegar hasta aquí.
Por vosotros y para vosotros.
Claudia Ballester Grifo
CALOR DE LEÑA.
Con la cara alta. El cuerpo derecho o lo que se pueda. La mirada abierta y la mente clara y con expectativas.
Adelante, siempre adelante y obviando las miradas lánguidas, estupefactas y las mentes cuadradas.
El frío ha venido para quedarse. Se instala en los huesos poco densos y en las bisagras oxidadas de las articulaciones. Tiempo de mantita y sofá, pero no para todos. Justo a los que más nos cuesta el movimiento somos los que más debemos pelear por seguir en la marcha. El que se descuelgue y caiga en la tentación de acomodarse y apiadarse de él mismo quedará en tierra de nadie.
Tiempo de castañas asadas, frutos secos, clementinas, dátiles y chocolate. Tiempo de ilusión, lotería de Navidad y cartas a los Magos, cada día más Magos.
Tiempo de reunirse en familia, los amigos y los que viven lejos. Llamadas, noticias, notas, color y luz en el día cada vez más corto.
Besos a la madurez de los padres y a las canas de los abuelos. Refuerzo de abrazo en los hermanos, noches de luz roja para los amantes. Amor es la palabra para noviembre, diciembre y enero. En los meses restantes recibiremos la flecha constante de un corazón palpitante, aprendiz de lo que hubiere el trimestre anterior.
Amigos todos, pollitos, como yo, de pluma fina, pillar un buen abrigo y que Dios os bendiga y,si no, que cada uno se apañe con su ángel de la guarda que no es poco.
Claudia Ballester Grifo
Con la cara alta. El cuerpo derecho o lo que se pueda. La mirada abierta y la mente clara y con expectativas.
Adelante, siempre adelante y obviando las miradas lánguidas, estupefactas y las mentes cuadradas.
El frío ha venido para quedarse. Se instala en los huesos poco densos y en las bisagras oxidadas de las articulaciones. Tiempo de mantita y sofá, pero no para todos. Justo a los que más nos cuesta el movimiento somos los que más debemos pelear por seguir en la marcha. El que se descuelgue y caiga en la tentación de acomodarse y apiadarse de él mismo quedará en tierra de nadie.
Tiempo de castañas asadas, frutos secos, clementinas, dátiles y chocolate. Tiempo de ilusión, lotería de Navidad y cartas a los Magos, cada día más Magos.
Tiempo de reunirse en familia, los amigos y los que viven lejos. Llamadas, noticias, notas, color y luz en el día cada vez más corto.
Besos a la madurez de los padres y a las canas de los abuelos. Refuerzo de abrazo en los hermanos, noches de luz roja para los amantes. Amor es la palabra para noviembre, diciembre y enero. En los meses restantes recibiremos la flecha constante de un corazón palpitante, aprendiz de lo que hubiere el trimestre anterior.
Amigos todos, pollitos, como yo, de pluma fina, pillar un buen abrigo y que Dios os bendiga y,si no, que cada uno se apañe con su ángel de la guarda que no es poco.
Claudia Ballester Grifo
UN TROPIEZO.
Margarida entraba en la casa con sus cascabeles diarios y su alegría de menor madura.
Hola, mamá! Y no hubo respuesta.
La niña se dio de bruces con el cuerpo de su madre en el comedor.
Tirando la mochila al suelo, en cuclillas sobre el cuerpo, le tomó el pulso del cuello mientras gritaba con inmenso dolor.
Cérea, rígida y fría, sin aliento que diera esperanzas, muerta en el suelo para la niña.
La imperiosa necesidad hizo que Margarida avisara a su abuela. Inmediatamente empezó las nociones de recuperación que conocía.
Ella sola, sudando tinta negra, 15 respiraciones boca a boca, 20 impulsos cardíacos a nivel del esternón. Más o menos, eso creía ella.
La madre logró abrir los ojos y el pulso recuperó. Abnegada en lágrimas la hija su cabeza descansó en las manos amadas que la cobijó.
Dos en una, la madre resucitó ante el calor de la bien amada que no se rindió.
Una ambulancia sonaba en la calle que en la finca vecina paró. Llamaron al timbre, la abuela, del susto murió.
Claudia Ballester Grifo
Margarida entraba en la casa con sus cascabeles diarios y su alegría de menor madura.
Hola, mamá! Y no hubo respuesta.
La niña se dio de bruces con el cuerpo de su madre en el comedor.
Tirando la mochila al suelo, en cuclillas sobre el cuerpo, le tomó el pulso del cuello mientras gritaba con inmenso dolor.
Cérea, rígida y fría, sin aliento que diera esperanzas, muerta en el suelo para la niña.
La imperiosa necesidad hizo que Margarida avisara a su abuela. Inmediatamente empezó las nociones de recuperación que conocía.
Ella sola, sudando tinta negra, 15 respiraciones boca a boca, 20 impulsos cardíacos a nivel del esternón. Más o menos, eso creía ella.
La madre logró abrir los ojos y el pulso recuperó. Abnegada en lágrimas la hija su cabeza descansó en las manos amadas que la cobijó.
Dos en una, la madre resucitó ante el calor de la bien amada que no se rindió.
Una ambulancia sonaba en la calle que en la finca vecina paró. Llamaron al timbre, la abuela, del susto murió.
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 6 de noviembre de 2019
PRÓLOGO DE POSA PARA MI POEMARIO.
Cuando Claudia me propuso prologar su libro lo acepté como un reto, nada más difícil para un poeta que enfrentarse a pecho descubierto a la obra de otro. La poesía es como un ave fénix que asciende hasta el Olimpo y pica hasta al averno arrastrándonos con sus garras de fuego, un torbellino de sentimientos que gira sobre nosotros y nos abduce a un mundo en el que solo los elegidos tienen cabida.
Siempre he sentido que la poesía es mujer y que la mujer es poesía, Claudia es una poeta transparente como las aguas de un manantial de alta montaña, de su pluma brota un caudal de poemas límpidos que a veces nos arrastra por su cauce despeñándonos y otras nos acoge en estanques perfumados de menta y hierbabuena, un rosal de sentimientos que a la vez que nos perfuma el alma, se nos clava en el corazón.
Su poesía es libre como las aves que alegran nuestras madrugadas, fresca como la brisa que nos acaricia el rostro, cálida como el beso que te enjuga las lágrimas y luminosa como un amanecer en la playa. Cada página emana un perfume diferente, un campo floreado en el que se conjugan el romero, el tomillo y el espliego, pero amigo lector no te confíes, entre sus hojas acechan espinas aceradas que se te clavarán en el alma y harán sangrar tus ojos.
Felicidades Claudia, tras haber sido abducido por tu primer libro, ahora me siento seducido por este poemario pletórico de vida y si a ello sumamos los chispeantes dibujos que iluminan sus páginas, no me queda mas que felicitarte y felicitarme por tener el privilegio de acoger entre mis manos a este recién nacido que buen seguro dará mucho que hablar y que leer.
José Luis Posa
Noviembre 2019
EN CAMPAÑA.
Partidos xenòfobos?
Vamos a ver si alguien puede poner un poco de coherencia.
Somos un país solidario. Hemos convivido con culturas diversas. Formamos parte de una España plural.
Hemos sido un país de emigrantes y seguimos teniendo gente fuera. Conocemos el tema,lo llevamos en la piel. Lo hemos sudado y nos ha hecho fuertes y grandes.
Recibimos las pateras, abrazamos su pena y damos calor y apoyo a su soledad y su urgencia. Como debe ser desde un punto humano y cristiano.
Dónde está el problema?
Habrá que hacer un seguimiento serio. Qué pasa con esta gente desde que llega a nuestro país?
Cúal es su recorrido?
Se les da un trabajo?
Se les ayuda a ser independientes?
Qué pasa con los niños que van creciendo hasta la mayoría de edad?
El problema está en las subvenciones. Se ayuda, pero con miras a una productividad. Hemos sido trabajadores en otros países y nos hemos dejado la vida. No alimentemos recelo y odios. La sociedad española no es racista. Puede tener miedo y es lo que se refleja en las encuestas.
Enseñemos a la población lo que ocurre.
La delincuencia no es una cuestión de raza, es una cuestión de desatención social.
Un país necesita de mano de obra para crecer. Necesita de hijos para fortalecerse. Necesita consumidores que muevan la economía.
No es un problema de racismo. Es un problema de seguimiento y atención.
Se está creando una atmósfera xenófoba producida por el miedo y el desconocimiento.
Déjemos de echar la culpa a un partido y que cada político se mire al ombligo y entone el mea culpa. Menos propaganda electoral y más efectividad. Ganaremos todos.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro
Partidos xenòfobos?
Vamos a ver si alguien puede poner un poco de coherencia.
Somos un país solidario. Hemos convivido con culturas diversas. Formamos parte de una España plural.
Hemos sido un país de emigrantes y seguimos teniendo gente fuera. Conocemos el tema,lo llevamos en la piel. Lo hemos sudado y nos ha hecho fuertes y grandes.
Recibimos las pateras, abrazamos su pena y damos calor y apoyo a su soledad y su urgencia. Como debe ser desde un punto humano y cristiano.
Dónde está el problema?
Habrá que hacer un seguimiento serio. Qué pasa con esta gente desde que llega a nuestro país?
Cúal es su recorrido?
Se les da un trabajo?
Se les ayuda a ser independientes?
Qué pasa con los niños que van creciendo hasta la mayoría de edad?
El problema está en las subvenciones. Se ayuda, pero con miras a una productividad. Hemos sido trabajadores en otros países y nos hemos dejado la vida. No alimentemos recelo y odios. La sociedad española no es racista. Puede tener miedo y es lo que se refleja en las encuestas.
Enseñemos a la población lo que ocurre.
La delincuencia no es una cuestión de raza, es una cuestión de desatención social.
Un país necesita de mano de obra para crecer. Necesita de hijos para fortalecerse. Necesita consumidores que muevan la economía.
No es un problema de racismo. Es un problema de seguimiento y atención.
Se está creando una atmósfera xenófoba producida por el miedo y el desconocimiento.
Déjemos de echar la culpa a un partido y que cada político se mire al ombligo y entone el mea culpa. Menos propaganda electoral y más efectividad. Ganaremos todos.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro
lunes, 4 de noviembre de 2019
VOTA.
Aires meciendo las nubes en azul claro.
Racheadas voces gimiendo y lloriqueando plegarias amables
y no tan amables de campaña abierta.
Espejos de chispa eléctrica transportando alto voltaje.
Parchis de azul y rojas en tablero de dioses y reinos.
Verdades buscadas en peñascos,
bahías repletas de medio verdades y
mentiras vergonzantes en pantanos de apestosa ciénaga.
A lametazos saca el león
la herida sangrienta.
Mientras la sangre acude
la vida correrá a galope cierta.
Sonarán los truenos,
se encenderá la lámpara de la tormenta.
Lloverá a mares y los ríos
serpentearán abriendo sus
brazos a la mente bien
dispuesta.
No desesperes si vuelas
o reptas,
brazos abiertos y papeleta
en urna para decidir lo
que luego,aceptar,por ley toca.
Sonríe y vota. Te vas a comer,
disfruta del día y aprovecha.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro
Aires meciendo las nubes en azul claro.
Racheadas voces gimiendo y lloriqueando plegarias amables
y no tan amables de campaña abierta.
Espejos de chispa eléctrica transportando alto voltaje.
Parchis de azul y rojas en tablero de dioses y reinos.
Verdades buscadas en peñascos,
bahías repletas de medio verdades y
mentiras vergonzantes en pantanos de apestosa ciénaga.
A lametazos saca el león
la herida sangrienta.
Mientras la sangre acude
la vida correrá a galope cierta.
Sonarán los truenos,
se encenderá la lámpara de la tormenta.
Lloverá a mares y los ríos
serpentearán abriendo sus
brazos a la mente bien
dispuesta.
No desesperes si vuelas
o reptas,
brazos abiertos y papeleta
en urna para decidir lo
que luego,aceptar,por ley toca.
Sonríe y vota. Te vas a comer,
disfruta del día y aprovecha.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro
domingo, 3 de noviembre de 2019
QUE NO TE UTILICEN, MUJER.
Huye mujer de la política que te atrapa como un muñeco roto.
Huye de la izquierda que te erije como bandera sin creer en ella. No seas una marioneta usada y tirada al fuego cuando ya no les sirvas.
Mujer, madre, amiga, no necesitas más voz que la tuya.
Mujer del mundo, sin color ni ideologia partidista.
Mujer en todos los poros de tu piel. Mujer hazte oír y valer por ti misma. Sin políticas que te violen, te esclavicen, hagan de tu voz la suya.
Mujer, madre de tus hijos, raíz y matriz de la tierra no dejes que amordacen tu sentir y tu voluntad.
No dejes que ningún partido te posea, elije tú, libremente, sin manipulación ni engaños.
Es tu lucha, mujer.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro
Huye mujer de la política que te atrapa como un muñeco roto.
Huye de la izquierda que te erije como bandera sin creer en ella. No seas una marioneta usada y tirada al fuego cuando ya no les sirvas.
Mujer, madre, amiga, no necesitas más voz que la tuya.
Mujer del mundo, sin color ni ideologia partidista.
Mujer en todos los poros de tu piel. Mujer hazte oír y valer por ti misma. Sin políticas que te violen, te esclavicen, hagan de tu voz la suya.
Mujer, madre de tus hijos, raíz y matriz de la tierra no dejes que amordacen tu sentir y tu voluntad.
No dejes que ningún partido te posea, elije tú, libremente, sin manipulación ni engaños.
Es tu lucha, mujer.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro
AMOR EN LUNA CRECIENTE.
Ayyyyyy Ayyyyyy!!!!! Dulces versos de sabor a miel y fresas con chocolate.
Ayyyyyy, quejido del alma que clama por un amor que renace en el ocaso del alba,
en el fresco amanecer,
se reinventa cada dia en el tambor que galopa el corazón y danza con el alma.
Versos alados de historias inventadas.
Hechos de amor que danzan con las olas, ambarinas y saladas.
Ojos verdes de arco iris,
en abrazo al negro azabache de tu mirada.
Boca con boca, fresas en vino,
dulce de amor en la noche cerrada.
A ti mujer, a tu sabor, a tu ser.
A ti hombre, parte mía, aroma de cedro con una pizca de mucho saber.
Claudia Ballester Grifo
Ayyyyyy Ayyyyyy!!!!! Dulces versos de sabor a miel y fresas con chocolate.
Ayyyyyy, quejido del alma que clama por un amor que renace en el ocaso del alba,
en el fresco amanecer,
se reinventa cada dia en el tambor que galopa el corazón y danza con el alma.
Versos alados de historias inventadas.
Hechos de amor que danzan con las olas, ambarinas y saladas.
Ojos verdes de arco iris,
en abrazo al negro azabache de tu mirada.
Boca con boca, fresas en vino,
dulce de amor en la noche cerrada.
A ti mujer, a tu sabor, a tu ser.
A ti hombre, parte mía, aroma de cedro con una pizca de mucho saber.
Claudia Ballester Grifo
LAIA.
Te aprieta la boca del estómago.
Se siente y estremece.
Se ensaliva el sabor de
la admiración y del querer.
Se mira con pupila
dilatada en la onda
oscura que marca la
adolescencia y que esconde
la mirada de la protección,
del miedo a perder.
Falda a tablas, coletas
de almizcle y miel.
Lazos de raso,
brillos del ayer.
Manos de luna,
prolongación de su luz
en uñas de gel.
Graciosa y menuda,
ágil bailarina de cascabel.
Tibieza de mirada,
varita de hada,
mil estrellas anudadas
a sus pies.
Vuela margarita,
arranca tus raíces,
suelta tu polen
y vuelve a arraigar en
tu mundo de sueños
y princesas,
refugio de tu risa,
de tu verdad,
de ese mundo rico
que aporta tu naturalidad,
ese andar característico
con rizos de mujer.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro.
Te aprieta la boca del estómago.
Se siente y estremece.
Se ensaliva el sabor de
la admiración y del querer.
Se mira con pupila
dilatada en la onda
oscura que marca la
adolescencia y que esconde
la mirada de la protección,
del miedo a perder.
Falda a tablas, coletas
de almizcle y miel.
Lazos de raso,
brillos del ayer.
Manos de luna,
prolongación de su luz
en uñas de gel.
Graciosa y menuda,
ágil bailarina de cascabel.
Tibieza de mirada,
varita de hada,
mil estrellas anudadas
a sus pies.
Vuela margarita,
arranca tus raíces,
suelta tu polen
y vuelve a arraigar en
tu mundo de sueños
y princesas,
refugio de tu risa,
de tu verdad,
de ese mundo rico
que aporta tu naturalidad,
ese andar característico
con rizos de mujer.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro.
UN ABRAZO.
Un abrazo con alas de polen para abrigar la astenia que desgrana el otoño.
Un abrazo con alas de incienso
para cubrir al espíritu
que anda inquieto.
Un abrazo con pimentón dulce
para dar color a las
níveas mejillas de mozuelas
llenas de curiosidad,
bendecidas por los
años de correrías y
experiencias nuevas.
Un abrazo de pimentón picante
para los que adormilados
andan por la vida
buscando acomodo
y chispa que mueva sus
ansias de vivir otras metas.
Un abrazo de miel
para los niños que
con su sonrisa abierta
deshacen nuestros corazones,
derritiéndolos en golosina,
lloviendo caramelos de fresa.
Un abrazo al cielo,
al mundo.
Alzando los brazos,
abriendo el espacio,
enmarcando el camino,
sonriendo con la sonrisa
ingenua y contagiosa
del niño.
Ese niño que somos y
que fuimos.
Ese niño que nos traerá
el futuro con su mirada
y su cariño.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.
Un abrazo con alas de polen para abrigar la astenia que desgrana el otoño.
Un abrazo con alas de incienso
para cubrir al espíritu
que anda inquieto.
Un abrazo con pimentón dulce
para dar color a las
níveas mejillas de mozuelas
llenas de curiosidad,
bendecidas por los
años de correrías y
experiencias nuevas.
Un abrazo de pimentón picante
para los que adormilados
andan por la vida
buscando acomodo
y chispa que mueva sus
ansias de vivir otras metas.
Un abrazo de miel
para los niños que
con su sonrisa abierta
deshacen nuestros corazones,
derritiéndolos en golosina,
lloviendo caramelos de fresa.
Un abrazo al cielo,
al mundo.
Alzando los brazos,
abriendo el espacio,
enmarcando el camino,
sonriendo con la sonrisa
ingenua y contagiosa
del niño.
Ese niño que somos y
que fuimos.
Ese niño que nos traerá
el futuro con su mirada
y su cariño.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración Anna Navarro.
EL DIA.
Hoy luce el sol
galopando a lomos
de un corcel veloz.
Arrastra su rostro,
despidiendo en su carrera,
haces de su calor.
A la carrera del polvo del tiempo,
de naranja llena el sortilegio,
el limón cala el vestido
del día puesto.
Ácida es la quemazón del
incauto que se acerca,
la meta está trazada
y la luz reina.
Buenos días reciba
el primer domingo de
noviembre.
Engalanada data de
descanso y propuesta.
Anda la gente acogida en
faldas de hogar
o perdida por parcelas
verdes de poesia intensa.
Despiertos en una
naturaleza que a su dios
adora.
Es el astro del firmamento
la luz que acierta en
el marco de visión
del andante,
el escritor,
la pluma que desgrana
esta vida nuestra.
Claudia Ballester Grifo
Hoy luce el sol
galopando a lomos
de un corcel veloz.
Arrastra su rostro,
despidiendo en su carrera,
haces de su calor.
A la carrera del polvo del tiempo,
de naranja llena el sortilegio,
el limón cala el vestido
del día puesto.
Ácida es la quemazón del
incauto que se acerca,
la meta está trazada
y la luz reina.
Buenos días reciba
el primer domingo de
noviembre.
Engalanada data de
descanso y propuesta.
Anda la gente acogida en
faldas de hogar
o perdida por parcelas
verdes de poesia intensa.
Despiertos en una
naturaleza que a su dios
adora.
Es el astro del firmamento
la luz que acierta en
el marco de visión
del andante,
el escritor,
la pluma que desgrana
esta vida nuestra.
Claudia Ballester Grifo
viernes, 1 de noviembre de 2019
CLAUDIA
Mujer frutal que brota de la tierra
como un regalo de Dios, como una luz
que borra el miedo, la angustia, las tinieblas
que nos alumbra, alimenta y da calor
Claudia, mujer, talismán, guia y ofrenda
rama de olivo, paloma de la paz
fuerte y flexible como el mas puro acero
dura y brillante, diamante sin tallar.
Que entre tus hojas los pájaros aniden
y con su canto bendigan nuestro hogar,
sobre tu copa, alumbren las estrellas
y te acaricie la aurora al despertar.
Mujer de aire, de agua, tierra y fuego
mujer total de espíritu y de piel
que tus raíces se extiendan por el mundo
para mudar el desierto en un vergel.
Jose Luis Posa
Gracias al gran poeta, Jose Luís Posa por estás bellísimas palabras.
Ha inmortalizado mi imagen y los espejos ya no tienen sentido para mi.
Mujer frutal que brota de la tierra
como un regalo de Dios, como una luz
que borra el miedo, la angustia, las tinieblas
que nos alumbra, alimenta y da calor
Claudia, mujer, talismán, guia y ofrenda
rama de olivo, paloma de la paz
fuerte y flexible como el mas puro acero
dura y brillante, diamante sin tallar.
Que entre tus hojas los pájaros aniden
y con su canto bendigan nuestro hogar,
sobre tu copa, alumbren las estrellas
y te acaricie la aurora al despertar.
Mujer de aire, de agua, tierra y fuego
mujer total de espíritu y de piel
que tus raíces se extiendan por el mundo
para mudar el desierto en un vergel.
Jose Luis Posa
Gracias al gran poeta, Jose Luís Posa por estás bellísimas palabras.
Ha inmortalizado mi imagen y los espejos ya no tienen sentido para mi.
ESTAMOS EN UNO.
No tengo miedo.
Visualizo flores rojas
cuando el calambrazo
del dolor me aprieta hondo.
Huelo su aroma a dulce,
se posiciona en la pituitaria,
relaja la tensión del temblor
y el sudario de frío intenso,
en gotas peladas,
en cascada se precipita
por el rostro.
Se agrandan los ojos,
llueven las ojeras,
se afianzan las dunas
de estéril desierto,
corriendo el rimel
con rocío de gotas,
momificando el polvo
del tiempo en las manecillas
perdidas de la nada.
Se cierra el eco del habla,
se seca la turgencia
de la fresa,
se arañan los surcos
del alma.
Se profundiza en la
niebla de esa humedad
que cala en los huesos,
que despierta la mente
y levanta en himno
de los que sufriendo
no pierden la esperanza.
Claudia Ballester Grifo
No tengo miedo.
Visualizo flores rojas
cuando el calambrazo
del dolor me aprieta hondo.
Huelo su aroma a dulce,
se posiciona en la pituitaria,
relaja la tensión del temblor
y el sudario de frío intenso,
en gotas peladas,
en cascada se precipita
por el rostro.
Se agrandan los ojos,
llueven las ojeras,
se afianzan las dunas
de estéril desierto,
corriendo el rimel
con rocío de gotas,
momificando el polvo
del tiempo en las manecillas
perdidas de la nada.
Se cierra el eco del habla,
se seca la turgencia
de la fresa,
se arañan los surcos
del alma.
Se profundiza en la
niebla de esa humedad
que cala en los huesos,
que despierta la mente
y levanta en himno
de los que sufriendo
no pierden la esperanza.
Claudia Ballester Grifo
Reto
Y, tú, me dices qué hago
con mi pelo ensortijado?
Los rizos de naranja,
fragancia de azahar,
mimo goloso de frescura
tierna.
Tornasolado y bruñido
su matiz de figura
plena.
Se convierten en nidos
de mariposas de
bellos colores.
Con atusarlos vuelan
e impregnan el áurea
de polvo de diversas
constelaciones.
Mundos desconocidos
en un abanico de flores.
Es de mi Plana querida,
la luz de Soroya,
el quejido de la brisa
que la globalización
se llevó para riqueza
y alegría de otros lares.
Voló la naranja
Valenciana, en los
rizos de un cabello
humilde de mujer.
Claudia Ballester Grifo
con mi pelo ensortijado?
Los rizos de naranja,
fragancia de azahar,
mimo goloso de frescura
tierna.
Tornasolado y bruñido
su matiz de figura
plena.
Se convierten en nidos
de mariposas de
bellos colores.
Con atusarlos vuelan
e impregnan el áurea
de polvo de diversas
constelaciones.
Mundos desconocidos
en un abanico de flores.
Es de mi Plana querida,
la luz de Soroya,
el quejido de la brisa
que la globalización
se llevó para riqueza
y alegría de otros lares.
Voló la naranja
Valenciana, en los
rizos de un cabello
humilde de mujer.
Claudia Ballester Grifo
ANABEL CAMILO.
Pétalo de fragancia roja.
Blanca de frágil talle,
verde junco de enhiesta
transparencia.
Perla cultivada por
manos expertas
con aromas salinos
de remansos plácidos,
burbuja lamiendo oxígeno,
bellos pastos coralinos
de naranjas nacarados.
Paz de fondo,
silencio de corazón
llaga viva en mano
abierta.
Suspiro del alma,
grito acallado por noches
de luceros,
bordando las sábanas
de historias,
aciertos y desaciertos.
Pluma de la calma,
alfiler del estallido,
bramando las injusticias
de un dolor roto y conocido
en las arrugas del tiempo.
Voz de la poesia,
musa de los velos,
cascabel de los tobillos,
hondo pesar,alegría y
sentimiento.
Damisela de guante
blanco,
sencilla, modesta,
de puntillas al cielo.
Claudia Ballester Grifo
Con mucho cariño para ti
Anabel Camilo. A tus pies.
Pétalo de fragancia roja.
Blanca de frágil talle,
verde junco de enhiesta
transparencia.
Perla cultivada por
manos expertas
con aromas salinos
de remansos plácidos,
burbuja lamiendo oxígeno,
bellos pastos coralinos
de naranjas nacarados.
Paz de fondo,
silencio de corazón
llaga viva en mano
abierta.
Suspiro del alma,
grito acallado por noches
de luceros,
bordando las sábanas
de historias,
aciertos y desaciertos.
Pluma de la calma,
alfiler del estallido,
bramando las injusticias
de un dolor roto y conocido
en las arrugas del tiempo.
Voz de la poesia,
musa de los velos,
cascabel de los tobillos,
hondo pesar,alegría y
sentimiento.
Damisela de guante
blanco,
sencilla, modesta,
de puntillas al cielo.
Claudia Ballester Grifo
Con mucho cariño para ti
Anabel Camilo. A tus pies.
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