En las telarañas de mis delirios
donde el arcoiris difumina sus flores de besos coloridos,
en ese rinconcito de oasis y respiro,
amor... Ahí espero tu abrazo con el mío.
Escucha el susurro de la gota al rozar el charco,
el eco de las ondas que se desplazan,
el sumar esa sonrisa amplia
rizando ola de una lágrima derramada.
Escucha desde tu silencio
el suave roce de un pétalo lanzado al viento,
alas de plumas etéreas
acariciando tu perfume de íntimo deseo.
Siente,
la llamada de la súplica de mi cuerpo,
ese aliento que traspasa distancia y pensamiento,
nube que transporta un sunami...
La fuerza de huracanes arrastrando un suspiro de mi lamento.
Eres la prolongación de mi verso,
dedos diáfanos acariciando el recuerdo,
tildando la tinta de tu rostro amado,
perlado cada noche por mis sedientos labios.
Dime,
¿tiembla tu reposo?
¿Notas la llamada?
Se agita tu sueño atrapando la paloma que vuela buscando el consuelo de tu sábana,
el abrigo de tu palpitar hermoso.
Respondes
abriendo los ojos,
sonriendo a la aurora que te halaga de nuevo
como cada mañana
dejando su rosa bebiendo en tu pecho.
Me dices:
quédate conmigo...
No respondo... Me quedo... Yo y mi guiño;
tú sonríes,
nos fundimos en un beso,
fruto de nuestro idilio.
Claudia Ballester Grifo

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