La luna riela en el mar rayos de plata,
ahogando su murmullo mientras habla con las olas calmas.
Esa misma luna que enlaza tu ventana con mi ventana,
soñando mismos colores en la sombra de grafito dibujada.
La luna observa como te mueves ansiando una palabra,
la luna sonríe escuchando como murmuro tu nombre,
puzzle de mi sentir en el albedrio de no ser consciente de nada.
La luna sabe de una pareja enamorada,
celestina de la noche, mira y calla.
Suspiras una rosa,
sintiendo el aroma de su fragancia
amando su caricia en el abierto ojal del algodón de tu pijama.
Te agitas, suspiras, besas...
Me escuchas a través del túnel de la distancia,
cogiendo tu mano, me acerco impregnando el espacio de tu aura.
Me palpitas muy cercana,
pronuncia mi nombre y me verás vestida de luna
con su melena de plata,
los ojos de cielo cuando adormece sus ganas,
de largo vestido ciñendo mi talle,
de tacón de aguja, tobillos de porcelana....
Labios de fresa para besarte
con el sabor del deseo que me prodigas al rozarme,
diosa del Olimpo para seducirte y hechizarte.
Solo tienes que llamarme.
Claudia Ballester Grifo

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