Quiero perderme en la aurora
dibujando los sueños latentes
paridos en la noche.
Volar,
desplegando las ilusiones
esclavas del sentir de mis ganas,
perdida en el temblor
del mar escanciando
palomas blancas.
Tú me sientes,
percibes el roce ardiente
de mi palabra,
te arropas en la sábana de mi verso,
te arrulla la melodía
de los pétalos esparcidos
de mil besos en tu cara.
Tu mano dormida acaricia
la almohada,
la brisa de tu anhelo
abriendo mi ventana,
me invade el aroma,
romance de rosa encarnada
palpitando el rubor de mis mejillas,
enamoramiento de adolescente
tierna y entregada.
Murmuras un rezo
de áurea dorada,
murmullo que percibe
mi piel desnuda
anhelando la mano de tu alma;
tacto de mimo consumiendo
el fuego de mi mirada.
Se diluye el azul del cielo
al marchar el horizonte
sobre el algodón de mieles
y escarcha
quedando mi silueta tendida
abrazada al rumor que me
alcanza.
Llega el sol a quemar
la arena de su playa,
combustión de amantes
fundidos en la intimidad
del mar en su rezo y plegaria,
bebiendo del beso...
Agua de vida que nos salva.
Claudia Ballester Grifo

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