Siento... ¡Siento tanto!
Llorando las lágrimas perlas perdidas
de tantas hojas caídas,
de dorados cabellos,
de blanca espuma,
de cuentos loados...
De fantasía.
Siento con ojos cerrados,
manos encogidas,
curvados los gestos,
falaz hipocresía;
¡Ay! Qué son muchos los quebrados
tragados por la boa de la avaricia.
Colmillos de sable,
tiempo de hielo y conjeturas,
pelota en el tejado,
trapo deshilando la mentira;
nada dice a nadie,
nadie no responde,
el silencio engorda el saco
llora el bolsillo su falta de catadura.
Y dime, tú,dime...
Querías el cetro sin corona,
vestir alhajas y reír joyas,
brillar con luz de otros,
comer de su olla.
Y dime, voz ahogada y penosa,
hablando de sueños,
envuelto en quimeras
creyendo de lirios
reino de papel mojado
arrastrado en torrentera...
Y dime,
¿Dónde está el pan?
No llega la morcilla para la cena.
Claudia Ballester Grifo

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