Allí donde te encontré lucero de la noche,
la luz más brillante de la bóveda estelar,
titilando guiños de ensueño,
electrizando mi sentir al mirar.
Alcé la mano para alcanzarte
mas no te pude tocar,
resbalaron mis dedos queriéndote,
ya casi rozándote te aléjaste un poco más.
Nunca la noche me pareció tan singular
invitando al sueño en océano de intensa claridad,
arrullado por el ritmo de sus olas al clamar
un hechizo de luna de blanca sonrisa,
de celeste enamorar.
¿Eres tangible o irrealidad?
Energía para el alma,
riqueza de bondad,
esmeralda de esperanza,
verdad en el latir de un verso
rimando sus crestas en el mar.
Allí donde te encontré
te volví a buscar,
mirando hacia arriba
queriéndote atrapar.
Soñándote conmigo en cuerpo terrenal,
vistiéndote de bruma paseando por el arenal.
Claudia Ballester Grifo


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