¡Hola! Le digo a la nada cuando no me respondes,
mirada a la niebla de mis sensaciones,
rueda de molino en agua de río,
fresco cantar de mandil recogido.
Vergel de verde jugoso
aliento de sed que me embarga,
gota de rocio en el pétalo de la mañana,
despierta mi mente a la selva de mis instintos,
encogida mi alma cuando te llama.
Hace horas que la aurora inició su camino
de fresca alborada bañando los lirios,
lágrimas perlando el sauce
enraizado su deseo en la orilla,
frotando su cola un pececillo.
Beso tu guiño,
esa sonrisa de viento buscando mi mañana,
encontrando tu eco la colina
de mi imagen en la almohada,
esperando tus labios,
pétalos de rosa blanca.
Mi mano tendida rozando un ala,
membrana de pergamino de melodía,
corchea y tinta de agua,
gorra a cuadros y mirada franca,
sentir de océano rugiendo olas de pico y capa.
Ilusión, fantasía... Cuento y fábula,
erase que se era... Y no era nada,
lo era todo,
un cielo de cereza y alpargata,
para la nada sonriendo,
era un bello día de esperanza.
Claudia Ballester Grifo

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