!Escucha!
Es la parca mirada sorda que ensombrece el trino de la alborada,
ni eso... Una piedra esquirlada vomitada por la inercia de no saber nada.
Me persigue el cuervo de barba blanca,
abriendo sus alas de escarcha,
hielo en el zafiro de su mirada,
abierto su pico de lengua zafia,
oliendo el miedo que no se acostumbra al vacío de la esperanza.
Quiero el caudal de tu gracia,
el aliento de vida que trae la corriente de tu voz templada,
ese fluir melódico rimando mis ansias,
despejando las brumas de la noche helada.
Aparta de mí el aroma de esa dama,
no quiero verla,
su silueta despierta las pesadillas
de mi alma;
la conozco con sus distintas caras
y esta me asusta por su sonrisa pícara,
sus ojos de sombra,
su ralo pelo de trigal seco
muriendo la falta de agua.
No... No quiero escuchar el redoble de las campanas,
repican a muerto... No quiero atender su plegaria;
en el cielo de mi ausencia abrazo la profundidad de tu mirada,
aroma a café llorando la perla
de tu palabra.
No, no quiero, no.
Dame el aliento de tu amor,
ancla sosteniendo la marea de fondo,
sumergidos en la burbuja del querer
plañendo el rumor del velo negro,
rasgada la noche
abrazados nuestros suspiros
con el beso de nuestros anhelos.
Claudia Ballester Grifo

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