jueves, 24 de junio de 2021

BRUMAS GRISES


Agoniza el ruiseñor su canto más dulce, 

desde la espina de su rosal ve amanecer,

la noche se desviste. 


La profundidad de sus ojos

a la claridad se dirige, 

mirada al cielo de brumas grises, 

al rosario de nubes empujadas,

al torbellino de tifones en diálogo con las aguas azules, 

que quiere ser escuchado el trinar 

del pajarillo triste. 


Mamá, 

no sufras mi beso en tu lienzo inmaculado para recibirme, 

escribo en él con letra firme,

hoy soy niña de convencimiento firme, 

mañana niño dejando que las olas me acaricien, 

sea lo que sea, 

mamá querida bendice mi alma 

que vaga sola en la noche caída, 

sin estrellas ni luceros, 

oculta la cara de la luna. 


Mi luz adorada, 

ángel de mi vida, 

respeto el magma de tu sentir, 

el verso de tu sonrisa,

los silencios de tus miedos, 

mi mano abrazando la tuya, 

es libre el aire

viajando por las lomas verdes de tu frescura. 


Qué caigan las cadenas, 

los yugos de la dictadura

esclavitud de sentires por apariencias mezquinas, 

libertad para amar,

anchos senderos de espíritu 

henchido de bondad,

evitando riego de sangre por la tierra de nuestra cuna. 


Aboguemos a la solidaridad del diferente, 

amapolas amarillas en un campo de trigal verde, 

tan suaves como las rojas

formando una estela de aroma de hierbabuena,

tomillo y un crucifijo de brazos abiertos,

mirada de rubí ardiente. 


Claudia Ballester Grifo


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