Te encontré cobijada con mis letras
repetías en un mantra incesante,
abrazando tus manos
queriendo retenerme.
Suspirabas la llegada de la luna
ansiando el consuelo de su calma,
el vacío de su noche
para dibujarme.
Tu mirada perdida, contando estrellas,
pensándome.
Me hallaste dormida en la página de un libro,
te animaste.
Pusiste tu aliento para sellarme,
solo tuya, acariciarme.
te cedió su velo la luna para arroparme,
en transparente desnudez,
tuya para amarme.
Me besaste con la levedad de un suspiro,
rozando mis labios
con la devoción de un corazón puro,
desmayada tu prudencia,
te acostaste conmigo.
Claudia Ballester Grifo

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