Buenos días, mi mar
he venido a acariciar tus alas,
echaba de menos tu aroma,
la cadencia de tu arrullo cuando me hablas.
Siendo tu playa visto de arena
el bronceado de esta pasión
cantada,
melodía que transporta la brisa
sonrojando la mar brava,
arreciando sobre mi suelo,
descubriendo mis blancas
enaguas.
Hola, mi sol
bruñendo las olas que te alcanzan,
despertando en el rugir de mis vientos
gaviotas de plata,
salpicando espuma de tu parva barba
en ese vespertino reflejo
en que las horas descansan el candilazo
de vestir el azul de fruta variada.
Siendo tu luna
esperando el reguero de tu luz cálida,
mirando extasiada tus caballos de fuego
galopando al encuentro de mi llamada;
serena y templada
encuentras mi mano blanca
tendida hacia ti para que la beses con tu flama.
Mar y sol, luna y playa,
alma y corazón
bailando el éxtasis de un suspiro
con la suavidad del algodón en nuestros sueños.
Dormida queda la playa bañada por su amante despierto,
testigo es la luna que vela con candor experto
cubriendo de íntimo manto
la rima de este amor intenso.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:
Publicar un comentario