Llueve, mansamente...
Se despliega la cortina de mis sentimientos como duendes saltarines
llenando mi silencio con sus cascabeles.
La noche cerrada se envuelve de plásticos de fuego
rumiando estallidos de fotos en mi cielo.
No me duele
ni el miedo a la luz omnipresente
ni al resoplar del látigo
rompiendo en mi frente.
Me duele el silencio de tus ojos,
ese temblor de tus labios mirándome de frente,
ese dolor que transmites,
mariposa de luz floreciente.
Me duele el sentimiento que te ahoga,
cristal quebrado de tu fuente,
sedienta de pétalos de rosa
corriendo por tus venas de adolescente.
La lluvia llora mansa
el perfil de una calle desierta de gente,
mis ojos te miran,
tú no duermes.
Claudia Ballester Grifo

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