La familia es lo más importante que tenemos. Sin duda ninguna. Las expectativas cambian cuando te das cuenta de lo mucho que se necesita reforzar los lazos. Cuando sufres una experiencia que hace tambalear los cimientos de lo que crees que debe ser tu vida. Cuando sigues un modelo estándar y crees que lo has personalizado a tu gusto. Trabajas y te esfuerzas para conseguir tus metas. Te superas y crees que estás donde quieres. Cuando de pronto sufres un choque de tren en la vía y tu cuerpo se quiebra como alambre, allí están los lazos amorosos que se enlazan y ajustan a tu cuerpo y te sacan del foso. Cambia el mundo, se para o relentiza y tu no puedes ver nada. No eres consciente, pero te encuentras en una cama de hospital, bien atendida, pero no es tu lugar, no quieres estar. La familia te sonríe y ojos amados calman tu cuerpo y sanan tu alma. Su cariño aliviará las heridas atendidas sabiamente por médicos y sanitarios dedicados y amables. Tu cuerpo se reprograma y contigo la familia que se aúna como una piña a tu alrededor. Cambia la perspectiva y la urgencia de hacer las cosas. Si esos lazos se convierten en tu esqueleto has ganado una vida nueva y más cerca del amor de lo que hubieras podido imaginar nunca. No te alejes de la familia. Atiéndela y disfrútala, es un regalo del cielo.
Claudia Ballester Grifo
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