REFLEXIÓN.
Lanzar suposiciones vendiéndolas como verdades aunque no hayan sido demostradas. Repetirlas con cierta frecuencias apostillando sucesos importantes con un interés claro, seguir modelos afines al mismo caso y con la intención de destruir totalmente a una parte es como mínimo falacia. Se empieza con una mentira, se sigue con una verdad a medias, se jalean los afines y Goooool por la escuadra. Indicios, chismorreo, nada claro, pero las conjeturas van cobrando credibilidad y vida propia por la cadena del teléfono roto. Somos como niños jugando a los detectives. Tomamos interés y agudizamos el ingenio. Tenemos un buen día y empieza a cuadrar el puzle. Aparecen espontáneos que se unen a la fiesta. y se crea un clamor de individuos que creen lo mismo porque son simpatizantes de sus tendencias y resultados. Contagio colectivo. El virús anda suelto y los vulnerables son los que buscando la verdad se quedan con lo que les interesa oír. Prudencia. Cuando el río suena, agua lleva. Cuidado alguien ha podido reventar el pantano.
Claudia Ballester Grifo
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