martes, 30 de julio de 2019

Mis hijas


Mis hijas.

Quería ser madre y mi corazón desaparecía por las esquínas tras los pasos de las risas infantiles.
Quería ser madre y los ojos se me iban detrás de los cristales de las tiendas infantiles. Escaparates golosos de ropitas, zapatitos y chupetes que arrancaban mis sueños de la calma de la noche.
Quería ser madre y era fecunda y preparada mas mi cuerpo enfermo no era una cuna adecuada.
Quería ser madre y de China recibí el regalo que estimaban mis carnes. Se hizo realidad mi sueño y me adentré en el mundo de biberones y pañales. Piel con piel, sonrisa y risas y muchos hablares, que ya nunca estuve sola, que unimos andares. Carros, cunas, juguetes, ilusiones, fantasía, blanduras, emociones... Se fue el miedo, las soledades, el embrujo de la maternidad me hizo mejor y crecí con mi niña aprendiendo de sus ojos lo que ya atesoro como principio fundamental de mi esencia y de mi sentir, mi flexibilidad y manejo de necesidades.
Quería ser madre y me gustó. Y, repetí experiencia e ilusión llegando mi segundo amor. Que son dos niñas hermosas lo que tengo, que son mi satisfacción. Las perlas de mis ojos, queridas con arrobo y pasión. Que piso por donde pisan, escucho su corazón, auno mis latidos y somos tres en uno,  aunque ellas sean dos.

Claudia Ballester Grifo

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