domingo, 16 de junio de 2019

Se puede.

Debemos ser tolerantes con nosotros. La vida es un caramelo precintado por papel de diversos colores. A cada uno le toca un color, pero no por eso deja de ser un caramelo. Bajemos las expectativas y acondicionemos los tiempos a un ritmo plausible a nuestro estado. Las toxinas que reducen nuestro cuerpo se alimentan de la electricidad que produce el dolor y la rabia. Respiremos, andemos, sentémonos diez minutos al sol. Si fijamos la mirada en la hoja de un árbol, si miramos el surcar de las nubes por el cielo, si intercambiamos una sonrisa acompañado de un ''hola'' tal vez lleguemos a casa queriéndonos un poquito más. La enfermedad es nuestra amiga si la conocemos y Le tendemos la mano.

Claudia Ballester Grifo.

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