Los muertos de un bando y otro se van a levantar en nuestras peores pesadillas. Qué pena de chiste para una guerra entre hermanos en la que perdimos todos. La sangre corria de padres a hijos para abrazarse besando la tierra. Las momias de las monjas aparecían expuestas. Los curas luchaban por su vida y en medio de la confusión huían anarquistas. Los milicianos sin experiencia militar aprendían a base de errar fuego y de correr por su vida. Muertos de todos los colores siembran de flores la tierra removida. Lloran los muertos su vida perdida para que los nietos se peleen por sus vestiduras. Por qué o quién perdieron el hálito? Por su patria y por la reconciliación perdida. No sirvió de nada tanto sufrimiento.
Claudia Ballester Grifo
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