Se puede.
Debemos ser tolerantes con nosotros. La vida es un caramelo precintado por papel de diversos colores. A cada uno le toca un color, pero no por eso deja de ser un caramelo. Bajemos las expectativas y acondicionemos los tiempos a un ritmo plausible a nuestro estado. Las toxinas que reducen nuestro cuerpo se alimentan de la electricidad que produce el dolor y la rabia. Respiremos, andemos, sentémonos diez minutos al sol. Si fijamos la mirada en la hoja de un árbol, si miramos el surcar de las nubes por el cielo, si intercambiamos una sonrisa acompañado de un ''hola'' tal vez lleguemos a casa queriéndonos un poquito más. La enfermedad es nuestra amiga si la conocemos y Le tendemos la mano.
Claudia Ballester Grifo.
domingo, 16 de junio de 2019
LIMPIANDO.
Hay que caer para volver a levantarse. Dejarse arrastrar entre el sofá y la silla, tal vez la cama en los casos apurados. Derrumbarse totalmente porque aunque llevemos el liderazgo somos humanos y queremos y necesitamos comprensión si no puede ser relevo. Caes, levitas en tierra de nadie y la gravedad se reduce a la nada porque te sientes ingrávida. Acuden en tu ayuda manos solidarias. Entre algodones mantienen tu cuerpo y manos sensibles masajean tus dolores.
Caos. Se contiene el aliento. La manada desconcertada agudiza sus sentidos. Hay Dios en el cielo porque de pronto todo cobra sentido y el que quería morir vive y muere el que daba aliento. Al final el pulso del destino en somero equilibrio pone a cada pieza del ajedrez en su sitio. Tal vez fue la muralla o lo consiguió la reina. El alfil es humilde y el caballo ni se nota, pero todos en conjunto sirvieron la sopa que pudo dar calor a mentes descompuestas. A ver, dijo alguien, se apagó la luz y empezó la siesta.
Claudia Ballester Grifo
Hay que caer para volver a levantarse. Dejarse arrastrar entre el sofá y la silla, tal vez la cama en los casos apurados. Derrumbarse totalmente porque aunque llevemos el liderazgo somos humanos y queremos y necesitamos comprensión si no puede ser relevo. Caes, levitas en tierra de nadie y la gravedad se reduce a la nada porque te sientes ingrávida. Acuden en tu ayuda manos solidarias. Entre algodones mantienen tu cuerpo y manos sensibles masajean tus dolores.
Caos. Se contiene el aliento. La manada desconcertada agudiza sus sentidos. Hay Dios en el cielo porque de pronto todo cobra sentido y el que quería morir vive y muere el que daba aliento. Al final el pulso del destino en somero equilibrio pone a cada pieza del ajedrez en su sitio. Tal vez fue la muralla o lo consiguió la reina. El alfil es humilde y el caballo ni se nota, pero todos en conjunto sirvieron la sopa que pudo dar calor a mentes descompuestas. A ver, dijo alguien, se apagó la luz y empezó la siesta.
Claudia Ballester Grifo
viernes, 14 de junio de 2019
Escúchate!!!
Escuchar a nuestro cuerpo. Algo tan básico y tan vital que pasa desapercibido. Necesitamos tiempo para nosotros. Necesitamos establecer prioridades y centrarnos. El problema solo se puede analizar si nos hemos dado un tiempo para coger fuerza. Solo desde el equilibrio y la estabilidad podremos trazar un plan de lucha y entonces será el momento de evolucionar y pasar a otra fase. Nosotros escuchamos nuestro tic tac, él marca el ritmo biológico. El que se nos anime de fuera no cuenta porque podemos no estar preparados para ir hacia delante. El que se nos diga que podemos puede arruinarnos más porque se nos muestran unas expectativas que no vemos. Nosotros hablamos, nosotros decidimos cuando nuestro ritmo lo marque. Escuchar es imprescindible. Sin tiempo, con las pausas necesarias, sin estrés. Tranquilidad, nosotros con nosotros, soledad tolerada hasta que decidamos compartir. Ayudaremos a nuestro cuerpo a gestionarse y favoreceremos la sanación.
Claudia Ballester Grifo
Escuchar a nuestro cuerpo. Algo tan básico y tan vital que pasa desapercibido. Necesitamos tiempo para nosotros. Necesitamos establecer prioridades y centrarnos. El problema solo se puede analizar si nos hemos dado un tiempo para coger fuerza. Solo desde el equilibrio y la estabilidad podremos trazar un plan de lucha y entonces será el momento de evolucionar y pasar a otra fase. Nosotros escuchamos nuestro tic tac, él marca el ritmo biológico. El que se nos anime de fuera no cuenta porque podemos no estar preparados para ir hacia delante. El que se nos diga que podemos puede arruinarnos más porque se nos muestran unas expectativas que no vemos. Nosotros hablamos, nosotros decidimos cuando nuestro ritmo lo marque. Escuchar es imprescindible. Sin tiempo, con las pausas necesarias, sin estrés. Tranquilidad, nosotros con nosotros, soledad tolerada hasta que decidamos compartir. Ayudaremos a nuestro cuerpo a gestionarse y favoreceremos la sanación.
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 12 de junio de 2019
Estrés.
Esa mirada acerada,
impenetrable,
de pestañeo corto y lento.
Esos ojos amados
pertenecientes a un cuerpo
querido, idolatrado.
Ese rictus hierático,
de pobre movimiento
y menos gestos.
Ese cuerpo hermético,
rígido,
convulso de vida
como poseído
por un payaso a veces,
aprisionado y embalsamado
por alquitrán,
flexible como un junco cuando
le apetece o lo siente.
Qué se me escapó
mientras te quería?
Qué no supe ver mientras
sufrias?
Queriéndote te perdia y,
hablándote y escuchándote
no te entendía.
La bomba de mi cabeza estalla.
Los misiles de mis lágrimas
salen en tropel militarizado,
desbordando
las macilentas mejillas que
catapultan el agua salada de
ácida túnica.
Miro tu frágil figura.
Nunca el silencio tuvo tanta
importancia.
Nunca el silencio marcó
tanta distancia y tanta cordura.
Era el silencio el dueño
de la realidad que tú
vivías y no compartias.
Es al silencio al que me acojo
hasta que tu quieras romperlo,
vida mía.
Esperaré lo que haga falta,
a tu lado si quieres o en
la distancia, hasta ese
bendito día en que pueda
encontrar tus palabras.
Claudia Ballester Grifo
Esa mirada acerada,
impenetrable,
de pestañeo corto y lento.
Esos ojos amados
pertenecientes a un cuerpo
querido, idolatrado.
Ese rictus hierático,
de pobre movimiento
y menos gestos.
Ese cuerpo hermético,
rígido,
convulso de vida
como poseído
por un payaso a veces,
aprisionado y embalsamado
por alquitrán,
flexible como un junco cuando
le apetece o lo siente.
Qué se me escapó
mientras te quería?
Qué no supe ver mientras
sufrias?
Queriéndote te perdia y,
hablándote y escuchándote
no te entendía.
La bomba de mi cabeza estalla.
Los misiles de mis lágrimas
salen en tropel militarizado,
desbordando
las macilentas mejillas que
catapultan el agua salada de
ácida túnica.
Miro tu frágil figura.
Nunca el silencio tuvo tanta
importancia.
Nunca el silencio marcó
tanta distancia y tanta cordura.
Era el silencio el dueño
de la realidad que tú
vivías y no compartias.
Es al silencio al que me acojo
hasta que tu quieras romperlo,
vida mía.
Esperaré lo que haga falta,
a tu lado si quieres o en
la distancia, hasta ese
bendito día en que pueda
encontrar tus palabras.
Claudia Ballester Grifo
jueves, 6 de junio de 2019
Desafío al miedo
Somos frágiles, sí. Muy poca cosa en medio de la urbe del universo. Muy poco tiempo de vida en la corteza terrestre. Un suspiro como individuo mecido por la brisa del colectivo. Miedos latentes por nosotros o por los amores que nos atan y hacen imposible no ser esclavos de nuestro motor de vida.
Pueden sudar nuestras manos. Puede estrangularse nuestra voz enlazada en un nudo. Oscurecerse la mirada y alunizar nuestro espectro en una deslumbrante luz blanca predecesora del mareo y del vértigo. Podemos sentir pánico, pero si la empresa merece la pena saldremos del desafío. Recompondremos cada átomo de nuestro cuerpo y la sonrisa acariciará el aura que expansiona con cada reto vencido.
Claudia Ballester Grifo
Pueden sudar nuestras manos. Puede estrangularse nuestra voz enlazada en un nudo. Oscurecerse la mirada y alunizar nuestro espectro en una deslumbrante luz blanca predecesora del mareo y del vértigo. Podemos sentir pánico, pero si la empresa merece la pena saldremos del desafío. Recompondremos cada átomo de nuestro cuerpo y la sonrisa acariciará el aura que expansiona con cada reto vencido.
Claudia Ballester Grifo
domingo, 2 de junio de 2019
A Mayte Cervera
Hoy ha muerto una niña de trenzas. Ojos negros, mirada lánguida, dulzura de timidez llena. Ha levitado un alma buena. Una compañera de escuela. Nos ha dejado una víctima de la esclerosis con su sonrisa sincera. Coetánea,pero con su inocencia de niña tierna. Dulce viaje ya, sin silla de ruedas.
Claudia Ballester Grifo
Para Mayte Cervera.
Claudia Ballester Grifo
Para Mayte Cervera.
Los muertos de un bando y otro se van a levantar en nuestras peores pesadillas. Qué pena de chiste para una guerra entre hermanos en la que perdimos todos. La sangre corria de padres a hijos para abrazarse besando la tierra. Las momias de las monjas aparecían expuestas. Los curas luchaban por su vida y en medio de la confusión huían anarquistas. Los milicianos sin experiencia militar aprendían a base de errar fuego y de correr por su vida. Muertos de todos los colores siembran de flores la tierra removida. Lloran los muertos su vida perdida para que los nietos se peleen por sus vestiduras. Por qué o quién perdieron el hálito? Por su patria y por la reconciliación perdida. No sirvió de nada tanto sufrimiento.
Claudia Ballester Grifo
Claudia Ballester Grifo
sábado, 1 de junio de 2019
Esquizofrenia
Escondido en la oscuridad de sus miedos, callejeando por la rue sin destino, va gritando la mente nubes de tormenta. En la soledad de su verdad, sin nadie que se aproxime a su espejo bracea cazando enemigos y bichos abyectos. Él no siente miedo, pero está confuso. No busca un distanciamiento social, pero se ve obligado a encontrar un espacio libre de prejuicios e incomprensión. El campanario marca las cuatro y la humedad nocturna cala en sus huesos. No siente el frío porque se halla en un estado de irrealidad física. Aprieta la mandíbula, achispa la mirada y con los puños cerrados arrastra los pies y encela el alma. Se llama esquizofrenia y solo busca comprensión y templanza. No es agresivo y sí, víctima de una sociedad que le reprueba sin conocimiento de causa.
Claudia Ballester Grifo
Claudia Ballester Grifo
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