Según la leyenda, el primer hombre lobo reconocido fue Licaón, rey de Arcadia, Grecia. ... Zeus se dio cuenta, por supuesto, y, encolerizado, condenó a Licaón a convertirse en lobo, y a que todos sus descendientes serían también hombres lobo. Hoy se conoce como licaón al perro salvaje africano, un pariente de los lobos.
El perro salvaje africano -Lycaon pictus- también conocido como perro pintado africano, perro cazador del Cabo o perro hiena, es un cánido originario del sur y este de África clasificado actualmente por la Unión Internacional de la Naturaleza - IUCN- como especie en peligro de extinción.
AUTOR: CLAUDIA BALLESTER GRIFO
PAÍS: ESPAÑA
TÍTULO: LICÁNTROPO
La mar estaba gruesa, el Indico es un océano caprichoso donde los grandes peligros se confabulan con los vientos.
Margareth había dejado a su familia para encontrarse con su marido en Sudáfrica. Se habían casado por poderes siendo aún una niña y ahora, tras la mayoría de edad debía cumplir con la promesa.
El viaje no es que fuera placentero, pero sus contenidas nauseas habían mejorado. De pronto estalló el ciclón y acabó con todo.
El barco quedó reducido a astillas a pesar del esfuerzo de la tripulación. Apenas tuvieron tiempo de liberar las balsas y ayudar a los pasajeros a subir y ya sin rumbo a merced de las grandes olas mordidas por su gran boca líquida.
Matgareth llegó a Madagascar sin saber dónde se encontraba. Una isla grande situada enfrente de Mozambique llena de bosques tropicales y de una gran variedad de fauna y flora. La halló una familia de pescadores que se ocupaban también de la recolección de arroz y no les faltaba la comida en su casa. La acogieron y se pusieron en contacto con el marido para que supiera dónde ir a buscarla.
Pasaron los días y Margareth recuperó fuerzas y quiso devolver el favor que le estaban haciendo cuidándola. La familia se encontraba pescando y ella decidió adentrarse en el bosque en busca de frutas. Estaba encantada con todo lo que veía y los aromas, trinos de los pájaros y los colores la llenaban de un sentimiento calmo y a la vez lleno de felicidad. Escuchó un ruido diferente, unas pisadas la seguían y cuando ella paraba, paraban también. Una forma oscura se deslizó entre los árboles y la abordó perdiendo el conocimiento.
Al despertar se encontró en una cueva muy amplia con un fuego encendido y un hombre sentado cerca de ella. Tenía unos ojos profundos como la noche y su mandíbula era amplia con una sonrisa de anchos dientes blancos. Sin esperar preguntas empezó a contar su historia.
Él era un hombre Lobo, pero podía convivir en la aldea sin llamar la atención aunque en las noches de luna llena su interior salvaje le hacía huir al bosque.
Se llamaba, Walter y era su marido.
Claudia Ballester Grifo
Embajador Portavoz
Generación Parnaso del siglo XXI

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