Inspirada en la obra de Jonathan Swift, Gulliver.
AUTOR: CLAUDIA BALLESTER GRIFO
PAÍS: ESPAÑA
TÍTULO: Inspirada en la obra de Jonathan Swift, Gulliver.
AUTOR: CLAUDIA BALLESTER GRIFO
PAÍS: ESPAÑA
TÍTULO: DESPEDIDA DE SOLTERA
Abrí los ojos y no me lo podía creer… Me dolía la cabeza y me encontraba sola tirada en la playa. La despedida de soltera no había resultado como esperaba. ¿Dónde estaban mis amigas? No lograba recordar y la jaqueca me estallaba con mil luces de cien faros.
Me levanté torpemente, el cuerpo me era extraño y no lo controlaba. Quise darme un baño y entraba… entraba y el agua se quedaba en mi rodilla y no daba crédito…¡¿Qué estaba pasando?!
Mejor renunciaba a bucear y simplemente paseaba por el charco calmo y salado.
¡¿Mi móvil?! No lo encontraba y ¿mis zapatos? ¿Mi ropa? Presentía que era víctima de una broma de muy mal gusto.
Desconcertada, sin saber qué hacer, me dirigí a la espesura del bosque y confeccioné un rudimentario bikini con hojas y lianas, eso me hacía sentir más segura y me adentré en un mundo de arbustos enanos que me recordaba el mundo de Liliput de mi admirado, Jonathan Swift.
El sol estaba alto y el horizonte vestía de azul con su brillo dorado. Escuchaba trinar a los pajarillos, pero no lograba distinguir ninguno, o sí, entre las hojas observé lo que pensaba que era un insecto de muchos colores… pero, no; tenía pico y plumas. ¡Nunca había visto un pájaro tan pequeño!
De pronto caí en la cuenta de que todo había encogido. Los animalillos tenían el tamaño de una nuez. Me estaba volviendo loca o … ¿Estaba durmiendo?¿Era producto de un sueño? … Anduve y anduve… Podía alcanzar los pájaros con la mano volando en el cielo; pisaba sin querer las pequeñas florecillas que se veían como motitas rojas y gualdas, azules y moradas y degustaba los frutos que me regalaba el corazón del bosque disfrutando de su sabor y del zumo que me resbalaba por la comisura de los labios manchando mis dedos.
No sé todo me da vueltas. Estás moras… Caigo de bruces en la mullida sábana verde de mi espacio …¿Es mi cuarto? ¿Mi cama? Escucho el sonido del agua y… ¡Oh, Dios mío! Se acerca una marabunta de hormigas que me hablan y… me desmayo.
Claudia Ballester Grifo
Embajador Portavoz
Generación Parnaso del siglo XXI
Abrí los ojos y no me lo podía creer… Me dolía la cabeza y me encontraba sola tirada en la playa. La despedida de soltera no había resultado como esperaba. ¿Dónde estaban mis amigas? No lograba recordar y la jaqueca me estallaba con mil luces de cien faros.
Me levanté torpemente, el cuerpo me era extraño y no lo controlaba. Quise darme un baño y entraba… entraba y el agua se quedaba en mi rodilla y no daba crédito…¡¿Qué estaba pasando?!
Mejor renunciaba a bucear y simplemente paseaba por el charco calmo y salado.
¡¿Mi móvil?! No lo encontraba y ¿mis zapatos? ¿Mi ropa? Presentía que era víctima de una broma de muy mal gusto.
Desconcertada, sin saber qué hacer, me dirigí a la espesura del bosque y confeccioné un rudimentario bikini con hojas y lianas, eso me hacía sentir más segura y me adentré en un mundo de arbustos enanos que me recordaba el mundo de Liliput de mi admirado, Jonathan Swift.
El sol estaba alto y el horizonte vestía de azul con su brillo dorado. Escuchaba trinar a los pajarillos, pero no lograba distinguir ninguno, o sí, entre las hojas observé lo que pensaba que era un insecto de muchos colores… pero, no; tenía pico y plumas. ¡Nunca había visto un pájaro tan pequeño!
De pronto caí en la cuenta de que todo había encogido. Los animalillos tenían el tamaño de una nuez. Me estaba volviendo loca o … ¿Estaba durmiendo?¿Era producto de un sueño? … Anduve y anduve… Podía alcanzar los pájaros con la mano volando en el cielo; pisaba sin querer las pequeñas florecillas que se veían como motitas rojas y gualdas, azules y moradas y degustaba los frutos que me regalaba el corazón del bosque disfrutando de su sabor y del zumo que me resbalaba por la comisura de los labios manchando mis dedos.
No sé todo me da vueltas. Estás moras… Caigo de bruces en la mullida sábana verde de mi espacio …¿Es mi cuarto? ¿Mi cama? Escucho el sonido del agua y… ¡Oh, Dios mío! Se acerca una marabunta de hormigas que me hablan y… me desmayo.
Claudia Ballester Grifo
Embajador Portavoz
Generación Parnaso del siglo XXI

No hay comentarios:
Publicar un comentario