martes, 31 de octubre de 2023

LA ESPALDA DE LA MONTAÑA

 AUTORA: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

NACIONALIDAD: ESPAÑOLA 

TÍTULO: AUTORA: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

NACIONALIDAD: ESPAÑOLA 

TÍTULO: LA ESPALDA DE LA MONTAÑA 


La espalda de la montaña nos enviaba su bruma, 

nubes bajas que le hacían cosquillas, 

manto de su nana bordada, 

se esparcía con el eco del viento, 

vociferaba su aroma de hierbabuena 

con mejorana, 

limpiaba el parabrisas de su espejo, 

pulido cristal que me miraba.


Me miraba el viento, 

jugaba con mis rizos dedos que tocaban mi cara, 

se arrodillaban las palmeras, 

melena verde que me regalaba, 

se alzaban las nubes bebiendo de las olas rizadas, 

Neptuno se bañaba con la mar preñada 

de vientos y brumas, 

de lluvia que lánguida repicaba. 


Me acariciaba la tempestad de la distancia, 

horizonte tragado por las olas más altas, 

tocando las ramas de mi nostalgia el mirador de mi ventana, 

languidez de mis versos besando la memoria de tu cara. 


El vehículo de la tormenta replegaba mis alas, 

escondida en el cajoncito de mi corazón, 

soñándote en la cárcel de mi alma, 

suspirando mis sueños, 

viéndote venir con el primer rayo de un sol que se escapa, 

brindándote mi abrazo… Dulce beso de mi alborada. 


Claudia Ballester Grifo,

Embajador Portavoz 

Generación Parnaso del siglo  XXI 


La espalda de la montaña nos enviaba su bruma, 

nubes bajas que le hacían cosquillas, 

manto de su nana bordada, 

se esparcía con el eco del viento, 

vociferaba su aroma de hierbabuena 

con mejorana, 

limpiaba el parabrisas de su espejo, 

pulido cristal que me miraba.


Me miraba el viento, 

jugaba con mis rizos dedos que tocaban mi cara, 

se arrodillaban las palmeras, 

melena verde que me regalaba, 

se alzaban las nubes bebiendo de las olas rizadas, 

Neptuno se bañaba con la mar preñada 

de vientos y brumas, 

de lluvia que lánguida repicaba. 


Me acariciaba la tempestad de la distancia, 

horizonte tragado por las olas más altas, 

tocando las ramas de mi nostalgia el mirador de mi ventana, 

languidez de mis versos besando la memoria de tu cara. 


El vehículo de la tormenta replegaba mis alas, 

escondida en el cajoncito de mi corazón, 

soñándote en la cárcel de mi alma, 

suspirando mis sueños, 

viéndote venir con el primer rayo de un sol que se escapa, 

brindándote mi abrazo… Dulce beso de mi alborada. 


Claudia Ballester Grifo,

Embajador Portavoz 

Generación Parnaso del siglo  XXI


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