miércoles, 22 de octubre de 2025

Vida

 Querida, vida: 


Te escribo en este 22 de octubre de 

un día tan loco como otros tantos, 

así es mi vida desde que recuerdo, 

siempre buscando y persiguiendo algo nuevo, 

tú ya sabes, naciste conmigo, contigo respiré 

el primer aire y vieron borrosos mis ojos. 


Poco a poco la nitidez ayudó a mi mácula, di rostro 

a la voz de mis “te quiero”, vi el azul de la alegría, 

el amarillo cálido y del sueño su vuelo. 


¡Ay esos logros que no buscamos!, 

vienen solos por el camino cuando nosotros 

recolectamos setas en un otoño lluvioso, lejos 

de la dicha que da el aplauso de algo que es natural 

como respirar o despertar cada mañana sin gallo ni requerimiento. 


Yo quiero escribir, ¡tú lo sabes!, me has visto hacerlo, 

¡déjenme escribir!, 

yo quiero morir con la pluma en la mano 

y soñando en cada verso. 


A ti te debo muchas cosas, mi aliento, 

mis batallas y mis aciertos, 

superar cada obstáculo, disfrutar de ese momento 

en que la muerte acarició mi miedo, tantas veces

 me conquistó, tantas veces tú, mi vida, saliste a 

mi encuentro. 


En este día sigo peleando por tu compañía, 

eres mi pasión, mi viento 

cuando mueves las ramas y me traes el 

dorado de las hojas, el crujido de su cuerpo. 


Me meces en tus alas, conocí el amor en todos 

sus aspectos, ¡te debo tanto! que volvería a nacer; 

 te buscaría, vida, porque tú eres la dama de 

mi mayor deseo. 


Claudia Ballester Grifo

Poeta generacional 

Embajador Portavoz Honorífico 

Generación del 23  Parnaso siglo  XXI


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