Autor: Claudia Ballester Grifo
País: España
Título: Los ojos del cuervo
El cuervo se posaba en su brazo,
¡la miraba!, ¡cómo lo haría!,
que encendía sus ojos, roja flama,
con la llama de su alma.
El candil iluminaba la sombra,
ay sombra que presa escapaba,
huía de la avispada noche
que a ella, eterna, la ligaba.
No muy lejos, en lo alto
de la enramada,
el miedo fustigaba,
dormía inquieto mientras
ululaba el frío entre las
impertérritas lápidas.
Desconchadas las palabras,
caían cenicientas ahogadas,
la soga de la noche sin alma
apretado el nudo se suicidaba.
No quiso el cuervo tal drama,
al candil dejó sin ojos,
ya la luz su aliento apaga,
quedó la noche viuda,
la sombra prefirió la nada.
Claudia Ballester Grifo,
Poeta generacional
Embajador Portavoz Honorífico
Generación del 23 Parnaso siglo XXI

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