Autor: CLAUDIA BALLESTER GRIFO
País: ESPAÑA:
Título: LA CITA
Su cara apenada de mentón fino y mirada sentada no me dejaba indiferente. Tal vez su nariz prominente y estirada me recordara su ascendencia judía y pudiera comprenderle un poco más porque yo también era medio judía.
Su frente ancha y el ceño fruncido ante las preguntas determinaba su carácter reflexivo y eso me gustaba porque tomaba su tiempo para responderme y eso le hacía ser más confiable a mi atenta mirada.
Shalom -me dijo- y yo comprendí que también él era agudo y perspicaz en su primera cita.
Mientras hablábamos no podía dejar de sorprenderme por su habilidad para llevar la conservación sin comprometerse. En realidad no conocía nada de él y me parecía conocerle de siempre dejándome llevar por el fino movimiento de sus
delicados y sonrosados labios que daba a su boca una apariencia seductora y sensual.
Me perdía en la ensoñación de sus manos finas y ágiles tecleando el piano y arrancándole bellas notas que me erizaban la piel y hacía de aquella cita un momento muy especial y memorable.
Su ropa impecable y el corte cuidado de sus uñas me daban a entender que se trataba de un hombre pulcro y organizado, cuidaba los detalles y su encantadora sonrisa invitaba al acercamiento sin reservas.
Me entregué totalmente al coqueteo
y al lenguaje de guiños y arqueo de cejas dejando que el abanico de mis pestañas provocaran el deseo de su mirada. Y creo que lo logré porque la tarde se deslizó silenciosa y el ocaso nos sorprendió en aquel beso que jamás olvidaré.
Me besó con la profundidad del que busca un tesoro que sabe único, precavido, sutil y a la vez osado sin dejar de explorar, saborear e inducir a la más cálida respuesta. Y me entregué a aquel beso con los ojos cerrados, me dejé llevar por aquel cúmulo de impresiones que me arrastró al delirio.
Definitivamente aquel hombre merecía toda mi atención y algo muy dentro de mí sabía que siempre le había estado esperando. En la próxima cita le diría que no me gusta la barba y, a pesar de la moda, su piel fina y sonrosada estaba suplicando ser besada y el café de su mirada me respondía que sí, habría una segunda cita.
Claudia Ballester Grifo,
Poeta generacional
Embajador Portavoz Honorífico
Generación del 23 Parnaso siglo XXI

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