(Inspirado en la serie de Netflix, “El descubrimiento de las brujas)
AUTORA: CLAUDIA BALLESTER GRIFO
NACIONALIDAD: ESPAÑOLA
TÍTULO: LA BRUJA
Ella quería vivir una vida normal, disfrutar de sus letras, de la historia universal, “no llamar la atención”, le dijo siempre su mamá.
Y, ¿cómo se hará?. ¿Es que acaso decidimos la atención?
No somos conscientes del pensar de los demás, ella seguía su instinto,
la vida era su embrujo y la pasión su verdad.
Una tarde de marzo conoció a un galán, un ser extraño de mano fría
y ojos misteriosos que la hacían divagar, se perdía en los Cárpatos,
se oía al lobo aullar.
Se citaban en la biblioteca porque trabajaban tras un mismo manual.
Un libro que trataba del Universo,
el origen de la vida y los seres de la luna que con los humanos debían andar.
La biblioteca no solía estar concurrida, pero cada tarde aparecían más lectores, el ambiente
empezó a pesar, extrañas energías
que a Andrew y a Julia preocupaban de verdad.
Un señor corpulento, de flácido hablar, se dirigió a Julia en un tono muy tenaz, le dijo que él también buscaba ese documento y ella sabía dónde está. Julia no entendía,
el manual no aparecía y ella lo había tenido en sus manos, Andrew se la llevó porque era susceptible al peligro y su amiga debía escapar.
Ella se convertía en águila, Andrew en un lobo y así se podían zafar.
el señor Gerardo era una araña e iba acompañado de una cobra cuyo veneno era mortal. Un mundo de hechizos, demonios y vampiros, una normalidad dentro de lo paranormal,
unos animales que eran su sombra,
un mundo paralelo a la realidad.
Julia la bruja y Andrew el vampiro se casaron, su nexo era primordial, la bruja con más poder de todos los tiempos que iba el mundo de las criaturas a cambiar desplazándose por el tiempo, invirtiendo algunos hilos de lo atemporal. El águila y el lobo callados y expectantes los vieron marchar.
Recorrieron los siglos y llegaron al inicio del mal intentando no alterar parámetros, sin saberlo iban dejando el rastro de su olor, fue el primer vampiro quien les dio su bendición
casado con una bruja el mestizaje de los descendientes era un hecho que no tenía porqué ser una maldición.
El principio de la vida en el jardín del Edén, todas las criaturas eran de Dios, fue después que el poder corrompió la convivencia y el peso de los años clausuró el Edén.
¿Sería posible volver a abrirlo? Eso es lo que pretendía, Julia.
Claudia Ballester Grifo,
Poeta generacional
Embajador Portavoz Honorífico
Generación del 23 Parnaso siglo XXI

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