miércoles, 24 de enero de 2024

MARÍA

 AUTOR: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

PAÍS: ESPAÑA 

TÍTULO: AUTOR: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

PAÍS: ESPAÑA 

TÍTULO: MARÍA 


Ella estaba sola desde hacía mucho, pero nunca se acostumbraba. Nadie le preguntó si quería,  la muerte le arrancó lo que más amaba. Habían comentado muchas veces en su enfermedad, no temían hablarlo. Hacían chiste de ello, pero claro estaba a su lado. 


Se marchó en un día gris, las nubes rindieron su homenaje, enviaron lánguidas lágrimas que lloraban rosas blancas en silencio inmaculado. María le besaba las manos, sus labios perdieron la frescura y el calor en sus labios. 

Ella le despidió con la calma del que no se lo cree; él dejó correr una lágrima que se perdió entre sus dedos. 


Sola en la casa construyó un mundo alrededor de su ausencia. Dejó pasar los años sintiendo la coraza del amor inmolado.  Sin pensar en el dolor que laceraba su ánimo, ese terrible pinchazo en su corazón desangrado. 

Comía y dormía llevándolo de su mano, su suave sonrisa, las gaviotas de sus manos, el café de su mirada.

el amor que desnudaba su cansancio. 


Muchas lunas le miraron, 

la brisa tapaba su sábana de raso, 

el vacío en su lado, ese hoyo cálido que dibujaba su recuerdo que despertaba suspiros en el frágil descanso intermitente y alocado. Escuchaba su respiración, él entraba en sus sueños, la hacía suya y vivía en su piel, en sus manos. Era su momento, el lugar donde se reencontraban sin que pasara el tiempo. El pergamino donde escribían sus versos era terso con el aroma del sándalo.


María se acostaba temprano y ese día ni cenó. Se sentía muy cansada y deseaba llegar temprano a la cita con su maravilloso sueño. Pensaba cerrar los ojos y dejarse acariciar por las manos expertas de su marido, pero no llegaba. 

La cama le daba vueltas y en el fondo muy bajito se escuchaba una melodía de Joaquin Sabina “Contigo” . La realidad se cubrió de bruma, el atardecer cayó en un anaranjado mutismo de tonos argentas. La cortina de la ventana se movió con el susurro de la brisa y él extendió su mano y se la llevó. 


Claudia Ballester Grifo 

Poeta generacional 

Embajador Portavoz 

Generación del 23  Parnaso siglo  XXI


Ella estaba sola desde hacía mucho, pero nunca se acostumbraba. Nadie le preguntó si quería,  la muerte le arrancó lo que más amaba. Habían comentado muchas veces en su enfermedad, no temían hablarlo. Hacían chiste de ello, pero claro estaba a su lado. 


Se marchó en un día gris, las nubes rindieron su homenaje, enviaron lánguidas lágrimas que lloraban rosas blancas en silencio inmaculado. María le besaba las manos, sus labios perdieron la frescura y el calor en sus labios. 

Ella le despidió con la calma del que no se lo cree; él dejó correr una lágrima que se perdió entre sus dedos. 


Sola en la casa construyó un mundo alrededor de su ausencia. Dejó pasar los años sintiendo la coraza del amor inmolado.  Sin pensar en el dolor que laceraba su ánimo, ese terrible pinchazo en su corazón desangrado. 

Comía y dormía llevándolo de su mano, su suave sonrisa, las gaviotas de sus manos, el café de su mirada.

el amor que desnudaba su cansancio. 


Muchas lunas le miraron, 

la brisa tapaba su sábana de raso, 

el vacío en su lado, ese hoyo cálido que dibujaba su recuerdo que despertaba suspiros en el frágil descanso intermitente y alocado. Escuchaba su respiración, él entraba en sus sueños, la hacía suya y vivía en su piel, en sus manos. Era su momento, el lugar donde se reencontraban sin que pasara el tiempo. El pergamino donde escribían sus versos era terso con el aroma del sándalo.


María se acostaba temprano y ese día ni cenó. Se sentía muy cansada y deseaba llegar temprano a la cita con su maravilloso sueño. Pensaba cerrar los ojos y dejarse acariciar por las manos expertas de su marido, pero no llegaba. 

La cama le daba vueltas y en el fondo muy bajito se escuchaba una melodía de Joaquin Sabina “Contigo” . La realidad se cubrió de bruma, el atardecer cayó en un anaranjado mutismo de tonos argentas. La cortina de la ventana se movió con el susurro de la brisa y él extendió su mano y se la llevó. 


Claudia Ballester Grifo 

Poeta generacional 

Embajador Portavoz 

Generación del 23  Parnaso siglo  XXI


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