Para: Sayo
A mi niña bonita,
la de mis grandes luceros,
tu voz tan querida que callada
subió al cielo, a ti te digo con
dolor y desespero, ven amiga
querida, déjame tu susurro
en el sueño.
¡¿Qué pasó, lentejuela?!,
ni una brizna llegó a mi arroyo,
levantó brisa la noche,
se llevó tu perfume y mi anhelo,
nada me dijiste, ¡ay tu vuelo!
Hicimos un pacto, ¿recuerdas?,
nosotras no nos moríamos,
¡no!, la muerte pasa de largo,
ninguna antes que la otra,
las dos de la mano.
Y, me has dejado, amiga,
dulces labios de sonrosado
abrazo, calas florecidas,
espigas doradas tus manos.
Y es el dolor tan hondo y amargo,
tan sola me dejas sin tu abrazo
que quiero volar contigo,
mi niña no me sueltes la mano.
(Claudia)
#seguidores

No hay comentarios:
Publicar un comentario