sábado, 6 de julio de 2024

ZARATUSTRA

 ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA


“Así habló Zaratustra es la obra cumbre de Friedrich Nietzsche, (escrito entre 1883 y 1885) en la que concentra los pilares de su filosofía y despoja al hombre moderno de la ilusión de la existencia de un ser superior que le da sentido al mundo. Ahora, el sentido debe crearlo el hombre por sí mismo”. 


AUTOR: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

PAÍS: ESPAÑA 

TÍTULO:  ZARATUSTRA 


Zaratustra (hacia 1500-1000 a.C.) era un ermitaño que a través de su retiro, 

en su observación más profunda 

llega al convencimiento de la fe monoteísta, 

“¡Cómo es posible! ¡Este viejo santo aún no ha oído nada en su bosque de que Dios ha muerto!”. 

“El hombre debe ser superado”.


Nietzsche dijo antes de morir:

“¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!”


Zaratustra condenó esta práctica y predicó que sólo Dios -Ahura Mazda, el Señor de la Sabiduría- debía ser adorado. 


El profeta persa pensaba que el hombre debía apartarse del rebaño, 

el concepto del bien y del mal es personal, no hay una conciencia moral común. 


El Superhombre, o el Übermensch para Nietzsche implica a una persona que es capaz de poder afirmar completamente su vida,

la persona tiene la habilidad de determinar sus propios valores,

alcanza su máximo potencial

para convertirse en su auténtico ser.


Zaratustra miró al sol y le preguntó qué sería de su felicidad sin aquellos a los que ilumina, 

pensó que perdería todo interés por iluminar, 

se apartaría de ese camino. 


Zaratustra se considera un completo defensor de la libertad humana: el hombre tiene el derecho de morir en el momento que le resulte conveniente y, por lo tanto, puede provocar su propia muerte.


¡¿El amor?! Es preciso saberse amar a sí mismo, con amor sano y saludable, para saber soportarse a sí mismo y no vagabundear. En el fondo no amamos más que a nuestros hijos y a nuestras obras; y el amarse mucho a sí mismo es un signo de fecundidad.


El niño es el auténtico ateo, la encarnación de una nueva inocencia. En “La más silenciosa de todas las horas” (Nietzsche) 

Zaratustra afirma: Entonces algo me habló de nuevo sin voz: “Tienes que hacerte todavía niño y no tener vergüenza.


Claudia Ballester Grifo,

Poeta generacional 

Embajador Portavoz 

Generación Parnaso del siglo  XXI


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