Autor: CLAUDIA BALLESTER GRIFO
País: ESPAÑA
Título:
EXISTO, LUEGO PIENSO
Iba un niño hablando con su abuelo, montaña arriba, por el sendero.
El niño inocente volando su cometa mirando el cielo, jugando con las nubes que le hechizaban con el jeroglífico de sus ráfagas con el viento.
El abuelo aprovechando el momento para sus enseñanzas de vida, su amor y su mano de apoyo.
Mira, Daniel, ¿ves este cielo?
Limpio y puro, nuestro espejo.
Las nubes son los vigilantes, lloran tristes historias henchidas sus bodegas de tormento, mensajes que reciben de historias en su peregrinar y que van escribiendo para soltar su tinta y regar de su sabiduría los pueblos.
El niño escucha, ríe para sus adentros, la cometa sube y sube rozando la barriga de los cuentos, haciendo cosquillas a esas amigas taciturnas que juegan al escondite con los rayos de luz que se cuelan entre sus lamentos.
Mira, Daniel, los vientos traviesos empujan la información que transporta el eco, desde las montañas más altas, ojos del universo, nos llega como un teléfono estropeado de juego maquiavélico para informarnos o desinformarnos con el riesgo de mentir en el intento que es el capricho de los intereses un amo muy perspicaz y atento.
La desinformación viene bailando sus velos, realmente es inocente ya que actua por desconocimiento:
mira mi niño, sé instruido y desconfía de todo, ponlo en tela de juicio y analiza el detalle más pequeño, no corras con el ganado que los corderos son ciegos y sordos, abre esos ojitos tan bellos y mira la vida con el prisma del intelecto que en ti va creciendo.
Mira abuelo, el sol se abre paso a medida que nos acercamos a su cielo,
¿puedo quitarme la chaqueta? Estoy sudando.
Ven, Daniel, vamos a sentarnos. Sacaremos el bocadillo y pegaremos un trago, necesito beber agua de esa fuente de 10 caños, es rica en diversos minerales por la tierra que besa a su paso.
Y el niño se sienta feliz y admirado, es su abuelo el héroe de sus sueños encumbrado; sus espesas cejas de arcos nevados, sus senderos en la piel, surcos marcados; sus manos callosas desenvolviendo la merienda mientras las voces del mundo sangran su apellido callado.
Claudia Ballester Grifo

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